Esta página está creada con la intención de que en ella tengan cabida tanto noticias como opiniones relacionadas con el maltrato animal en cualquiera de sus formas, así como para que se aporten ideas para acabar con prácticas tan terribles y servir de vehículo de divulgación de movilizaciones que denuncien lo que está ocurriendo, para que la sociedad tome conciencia de lo injusto y absurdo de causar sufrimiento a los animales.
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MALTRATO ANIMAL: UN CRIMEN LEGAL
ESTA PÁGINA CONTIENE IMÁGENES MUY DURAS Y TEXTO QUE POR SU CRUDEZA, PUEDE RESULTAR DESAGRADABLE Y HERIR LA SENSIBILIDAD. TANTO LAS FOTOGRAFÍAS COMO LO QUE SE HA ESCRITO NO HACE MÁS QUE MOSTRAR UNA REALIDAD BRUTAL, PERO SI CONSIDERA QUE PUEDE VERSE AFECTADO AL CONTEMPLAR LO QUE AQUÍ SE EXPONE, NO SIGA ADELANTE. Quien asume la tortura y el asesinato de otros seres como algo ajeno, es tan responsable como el torturador y el asesino. "Los hombres son nazis para los animales y su vida es un eterno Treblinka". (Isaac Bashevis Singer- Premio Nóbel). Después de que todo se haya dicho y hecho, quedará mucho más por hacer que por decir. (Jane Goodall) Ante la injusticia la cobardía se viste de silencio. (Julio Ortega) |
domingo, 28 de diciembre de 2014
Manteles rojos y perchas que gritan. Conciencias sordas y blancas
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Tal vez, la última barbacoa
martes, 25 de agosto de 2009
La cruel industria de las gallinas ponedoras
La dieta mediterránea, utilizada como ejemplo a seguir en lo que a cuestiones de nutrición se refiere, se ha convertido en una especie de fórmula alimenticia mágica que según sus defensores, garantiza la prevención de numerosas enfermedades a todo aquel que la siga. No voy a entrar aquí en lo idóneo que sea para la salud la ingesta de carne roja una vez al mes, la de pollo cada semana o la de aceite y verduras diariamente. No soy ningún entendido en la materia y tampoco pretendo analizar en este texto la conveniencia de ajustarse a los tipos de alimentos y a las frecuencias que se indican, sino que es mi intención exponer el por muchos todavía desconocido proceso de obtención de uno de los productos incluidos en esta famosa dieta: el huevo.
Y lo hago porque estamos continuamente escuchando las excelencias culinarias de este y de otros comestibles así como lo saludables que son para el hombre; sin embargo, en esa gratificante exposición de motivos alentándonos a su consumo, siempre se olvidan, creo que voluntariamente, de incluir ciertos datos cuyo conocimiento, probablemente haría que en muchos casos las personas ya no sintiesen tan profundo placer a la hora de comerlos e incluso, que unos cuantos tomasen la sabia decisión de eliminarlos de su mesa, al menos aquellos que antes de llegar a la estantería o a la vitrina del supermercado, encierren una historia de sufrimiento tan terrible para el animal que los produjo, como la que entrañan buena parte de los huevos que se ponen a la venta.
Antes de entrar en los detalles que explican la espantosa realidad en la que permanecen la mayor parte de las gallinas ponedoras, es importante saber que las condiciones en la que éstas se encuentran durante el tiempo que son válidas para la puesta - de hecho toda su vida, puesto que después son sacrificadas - se pueden conocer gracias a los números que de forma obligatoria vienen impresos en los huevos. Si el primer dígito de este código es un 0 significa que son de producción ecológica, el alojamiento de las gallinas responde a sus necesidades biológicas y etológicas, se atiende a su bienestar, no se pueden emplear antibióticos ni aceleradores del crecimiento y está prohibido cortarles el pico. El número 1 nos indica que procede de una gallina campera, esto es, que vive en corrales con acceso aire libre. Si es un 2 el animal subsiste en un recinto cerrado pero puede moverse por el suelo del mismo, aunque se permite la existencia de una angustiosa densidad de hasta 12 aves por m2 y por fin, en el caso de empezar por un 3, quiere decir que la gallina se encuentra de forma permanente encerrada en una jaula, de la que sólo saldrá muerta o para que la maten.
En estas jaulas comparten el espacio cinco gallinas y la superficie proporcional de la que dispone dentro cada una de ellas es inferior a la de un folio. Desde 2003 está prohibida la instalación de nuevos instrumentos de tortura de este tipo, sin embargo se autoriza su utilización hasta 2012 y aún así, las exigidas a partir de ese momento con ser un poco mayores, siguen ofreciendo al animal un espacio de dimensiones inferiores a la del citado ejemplo. Las jaulas se amontonan normalmente en hileras muy largas y en cinco alturas. El suelo de las mismas no es una superficie continua, sino que esta formado por reja, lo que provoca además de que los excrementos de unas caigan sobre otras, un crecimiento desmesurado de sus uñas, malformaciones y dolor en las patas, así como la imposibilidad de satisfacer su instinto natural de picotear en el suelo y de bañarse en la tierra.
En estos recintos minúsculos las aves no pueden estirar jamás sus alas, y el confinamiento en un espacio tan reducido y compartido con otras cuatro gallinas imposibilitándoles el ejercicio, sumado a la inmensa demanda de calcio que implica la puesta de tantos huevos, provoca que la osteoporosis sea una de sus afecciones más frecuentes y la causante de un importante tanto por ciento de muertes prematuras dentro de la jaula. Igualmente muestran padecimientos hepáticos por la excesiva producción de grasa y de proteínas necesarias para la yema del huevo. Otra de las patologías que suelen presentar es la formación de tumores malignos en el oviducto. No olvidemos que estas criaturas son forzadas a poner muchos más huevos de lo que sería la cantidad natural para ellas, hasta el extremo de que lo normal es que pusieran durante la estación de crianza media docena, sin embargo las que permanecen encerradas toda su vida en jaulas superan los 300 por año.
Una de las prácticas más terribles de las llevadas a cabo con estas gallinas es el corte de sus picos. Su reclusión, la falta de espacio, la proximidad continua con otros ejemplares, la incomodidad de su celda, las técnicas empleadas para forzar la puesta como por ejemplo el mantenerlas con luz artificial 24 horas del día y 365 días al año, sumado a otra serie de condicionantes escalofriantes, hacen que su conducta se altere y que entre otras reacciones, presenten la de agredirse unas a otras a picotazos así como frecuentes muestras de canibalismo. Para evitar esto – por no perder beneficios, que jamás pensando en el bienestar del animal – es costumbre utilizando unas máquinas o unas tenazas al rojo cortarles el pico. Muchas veces la prisa y la falta de cuidado en la operación hace que también les arranquen zona sensible, lo que les provoca heridas, infecciones y un profundo dolor, pero a pesar de ello no se les procura ningún tipo de alivio y después de la mutilación, sea cual sea su estado, la gallina es introducida en la jaula para que ponga huevos. El desprecio por el padecimiento del animal es absoluto.
Conviene hacer también referencia a los pollos de esta especie seleccionada genéticamente con la única intención de que pongan la mayor cantidad de huevos posibles. Como lógicamente en el macho la puesta no se produce y no crecen con la suficiente rapidez o no alcanzan el peso adecuado para ser vendidos como carne, su destino es la muerte pero hasta en esto la crueldad alcanza cotas inimaginables. Por cuestiones económicas o por no perder tiempo, el caso es que muchas veces son arrojados con vida a contenedores donde mueren aplastados y asfixiados; en otras ocasiones la solución es triturarlos o molerlos vivos, con lo que se existen testimonios de cómo al cabo de un rato, hay animales con parte de su cuerpo destrozado pero con el cráneo intacto y todavía conscientes. No es difícil imaginar hasta que punto puede llegar su sufrimiento y su agonía.
Las gallinas ponedoras que viven en jaulas, debido a lo atroz de sus condiciones, no suelen aguantar más allá de un año, por lo que pasado su tiempo útil las sacan de esa miserable prisión por primera y última vez en su vida para ser sacrificadas. Su estado físico en ese momento es tan penoso que no son válidas para ser vendidas por piezas enteras, por lo que habitualmente se emplean en la elaboración de los conocidos “cubitos” para caldo.
Eso es, a grandes trazos, lo que hay detrás de la mayoría de los huevos que Usted coge de la estantería del supermercado, a menudo dentro de envases en los que aparecen imágenes de gallinas en libertad picoteando granos alegremente. Pero es una farsa, es sólo una forma de ocultar la realidad al consumidor, demasiado terrible como para que la conozca. Por eso, la próxima vez que vaya a comprar huevos, recuerde que sobre todo ese “3” al principio del código numérico, encierra un sufrimiento infinito y una industria terrorífica que lo único que tiene en cuenta es el recorte de gastos, la obtención de los mayores beneficios posibles y en la que la gallina no se considera un ser vivo doliente, sino una simple máquina de poner huevos.
No pretendo amargarle su tortilla de patatas, sólo le pido que reflexione y tal vez, llegue a la conclusión de que prefiere hacerla con huevos cuyo primer dígito sea un “0” o un “1”. Si los ciudadanos dejan de comprar aquellos que comienzan por “3”, tal vez los productores lleguen a la conclusión de que ya no les resulta rentable cortarle el pico a millones de gallinas y tenerlas encerradas en jaulas diminutas hasta que deciden matarlas. Si no se erradican tan repugnantes y cruentas prácticas por misericordia hacia el animal, por sensibilidad o por rechazo ante el dolor feroz que les provoca tal tratamiento, que sea al menos por interés económico. La oferta está supeditada a la demanda, queda por lo tanto en nuestras manos, las de los consumidores, acabar con esa explotación salvaje y sádica de las gallinas.
viernes, 12 de diciembre de 2008
El sacrificio de animales en España según el Rito Musulmán
La Sharia es el Código de conducta según el Derecho Islámico relativo a diferentes aspectos fundamentales y secundarios en la existencia del hombre, que indica aquellos que están permitidos o prohibidos y que ha sido adoptado por la mayoría de los musulmanes, bien como una cuestión de conciencia personal o, en ciertos Estados Islámicos, como Ley de obligado cumplimiento cuyo quebrantamiento supone ser condenado por un tribunal.
Y hoy en día que tan de moda está el término "Globalización" – no confundir con "alienación" por similitud de intenciones – resulta que es de aplicación para cuestiones en las que está el dinero de por medio. Ingentes son los esfuerzos que realizan muchas naciones para lograr la integración de las diferentes economías en lo que sería un único Mercado Mundial; como siempre, lo maquillen como lo maquillen, todo comienza en declaraciones de intenciones de signo altruista para acabar en más de lo mismo: unos pocos llenándose los bolsillos de forma insultante, muchos consumiendo por encima de sus posibilidades y bien adoctrinados para que contemplen la suntuosidad como algo indispensable en su vida y la crean al alcance de su mano y al fin, millones de seres sobreviviendo a duras penas con salarios de hambre, esclavitud laboral, explotación infantil o directamente, muriendo por guerras, sequías, hambrunas, persecuciones o enfermedades erradicadas en la "zona globalizada". Para el resto de aspectos: sociales, calidad de vida, cultura, etc., se han sacado de la manga otro término tan grandilocuente como vacío: "Aldea global" y no estaría de más que dedicasen menos recursos a extender el capitalismo feroz por todo el Planeta y unos cuantos más a evitar conflictos bélicos, paliar el hambre, acabar con enfermedades, dotar de servicios sociales y también, por supuesto, ejercer presión sobre aquellos Estados en los que diariamente ejecutan a personas condenadas a muerte incluso por delitos tales como tenencia de droga, o sobre los Países en los que robar puede suponer la mutilación o el adulterio una muerte espantosa.
Sin embargo, si el que el "Mundo Libre" – menuda patraña – no intente acabar con esas atrocidades, que medios probablemente existen y no hablo de intervenciones militares en busca de armas etéreas, sino a través de estrategias económicas, que de tales intereses no se libra ni el moro ni el cristiano, si esa desidia decía ya es de por sí censurable, lo que resulta inadmisible es que en lugares, como España, en los que nuestra Legislación no permite tales actos de brutalidad, de pronto y no se sabe en nombre de qué multiculturalidad mal interpretada hasta la degeneración, se den por válidos episodios no autorizados y cuya superación ha costado largo tiempo y mucho esfuerzo obtener. Sobre todo cuando estamos hablando de consentir costumbres cuya práctica implica el sufrimiento de seres vivos y en concreto me estoy refiriendo al Rito Musulmán Halal (lícito), utilizado para el sacrificio de reses destinadas a su consumo y según el cual al animal se le inmoviliza mirando hacia La Meca y sin ningún tipo de aturdimiento previo se le seccionan la faringe, el esófago y la yugular dejando que se desangre. Este método es por supuesto extremadamente cruel y supone para la res una situación de inmenso dolor y prolongada agonía.
La Ley 32/2007 vigente en nuestro País sobre el "Cuidado de animales, en su explotación, transporte, experimentación y sacrificio", dictamina en su Artículo sexto que "Las instalaciones y los equipos de los mataderos, así como su funcionamiento, evitarán a los animales agitación, dolor o sufrimiento innecesarios" sin embargo, unas líneas después contempla que "Cuando el sacrificio de los animales se realice según los ritos propios de Iglesias, Confesiones o Comunidades religiosas inscritas en el Registro de Entidades Religiosas, y las obligaciones en materia de aturdimiento sean incompatibles con las prescripciones del respectivo rito religioso, las autoridades competentes no exigirán el cumplimiento de dichas obligaciones siempre que las prácticas no sobrepasen los límites a los que se refiere el artículo 3 de la Ley Orgánica 7/1980 de Libertad Religiosa" que reza como sigue: "El ejercicio de los derechos dimanantes de la Libertad Religiosa y de Culto tiene como único límite la protección del derecho de los demás al ejercicio de sus libertades públicas y derechos fundamentales, así como la salvaguardia de la seguridad, de la salud y de la moralidad pública, elementos constitutivos del orden público protegido por la Ley en el ámbito de una sociedad democrática". El no ser sometido a sufrimiento ¿no es acáso un derecho fundamental?, ¿o tal vez el sistema nervioso de una vaca sacrificada en Lugo funciona cuando el matarife es gallego y se anula si éste nació en Teherán?.
Por otra parte en España no está permitido, como se venía haciendo, sacrificar a un cerdo con el cuchillo y sin aturdirlo previamente, para no infligirle un padecimiento mayor. ¿Qué es todo esto?, ¿una especie de juego macabro en el que se lucha contra la angustia física pero sólo a veces?, ¿el reconocimiento de que una creencia religiosa está por encima del maltrato a un ser vivo?, ¿o simplemente una farsa elaborada para contentar a todos los ciudadanos que están en contra de ejercer la tortura sobre animales pero que deja tales resquicios, que diariamente se siguen produciendo carnicerías sangrientas no punibles?.
Bastante desoladora es la existencia de principio a fin de los animales destinados a consumo a pesar de esta Ley de pacotilla: su reproducción forzosa con hembras explotadas para la procreación una vez tras otra, la estabulación en condiciones espantosas, la alimentación forzada, los ciclos alterados, condiciones higiénicas deplorables, absoluta falta de asistencia a los individuos heridos o enfermos mientras su estado no altere la calidad del producto, el transporte en circunstancias pavorosas y su sacrificio llevado a cabo de tal modo que poco dolor y prolongación de agonía se le ahorra a la desdichada criatura en ese trance, después de una vida más o menos larga pero en permanente esclavitud y sin haber conocido un instante de felicidad y cómo no, el oscurantismo que rodea todo este proceso macabro, de tal modo que al consumidor le llegan las imágenes de animales pastando libres, campando a sus anchas, perfectamente atendidos y el siguiente fotograma, nos muestra asépticas piezas de carne expuestas tras una vitrina en cuya elaboración parece no haber existido jamás un gemido de angustia o un grito de sufrimiento. Los reportajes filmados normalmente con cámara oculta por colectivos contra el maltrato como Equanimal o Igualdad Animal entre otros, nos muestran una realidad muy diferente en granjas y mataderos, que nada tiene que ver con la fábula idílica que pretenden hacernos tragar los sectores interesados en esta infernal explotación. Y ya resulta muy amarga esta verdad a pesar de todos los "avances" en materia de derechos de los que tanto presumimos en este País, como para tolerar que demos un paso atrás concediendo como se está haciendo, certificaciones Halal que acreditan en España a Centros de sacrificio animal para acabar con su vida según este Rito, al igual que se están habilitando zonas con este fin en importantes empresas nacionales para que con total impunidad, los practicantes de esta costumbre puedan degollar a sus animales con plena conciencia y someterlos a una muerte lenta.
Ninguna religión, ningún interés económico y ninguna supuesta hermandad de culturas puede ser la disculpa para institucionalizar la tortura. La solidaridad con los Pueblos y el respeto a sus costumbres, algo necesario y enriquecedor, no se debe de traducir en legitimar la crueldad porque ésta forme parte de su acerbo. Esta "Globalización sangrienta" lo único que puede conseguir es retrotraernos al salvajismo y echar por tierra el trabajo de gran número de personas y el deseo de muchas más, de alcanzar una Sociedad más justa en la que cualquier tipo de violencia o abuso sobre otros seres sea prohibida y condenada sin que quepan justificaciones o exenciones de ningún tipo.www.equanimal.org/
lunes, 21 de julio de 2008
Una Empresa que ridiculiza a los vegetarianos

¿Se imaginan que una Empresa de fabricación de automóviles, para aumentar la venta de sus coches, ridiculizase en sus campañas publicitarias a los que hubiesen decidido, de forma libre y reflexionada, renunciar a un vehículo a motor y desplazarse en bicicleta?, ¿cuál sería su opinión acerca no sólo de la falta de respeto demostrada hacia aquellos que ni necesitan ni quieren utilizar un automóvil, sino por la poca ética y profesionalidad exhibida al tener que acudir a un intento de denigrar a los que eligen otra opción para exponer las excelencias de la propia?. Probablemente pensarían que esa Empresa, además de carecer de argumentos para promocionar su producto desconoce las más elementales normas de deontología; si a eso añadimos que lejos de ser una Firma modesta ocupa la posición de líder en su sector en el Mercado español, su comportamiento despreciable e indigno es todavía más inexplicable.

En el caso real al que me refiero se trata de una Industria dedicada a los elaborados cárnicos que todos conocemos. Y es que esta Empresa, para dar mayor salida sus productos obtenidos como en todas las de características similares, a partir de la reproducción forzada de animales, su estabulación en habitáculos minúsculos, su mutilación sin anestesia, su crianza y desarrollo en condiciones lamentables y su aniquilación en mataderos, ha tenido la ruin ocurrencia de caricaturizar a los vegetarianos y burlarse de ellos pensando que de ese modo lograría aumentar sus ventas y por lo tanto sus beneficios.
Identifican en el anuncio que emiten por TV a los vegetarianos con hippies anclados en el pasado, los que proclamaban el “Haz el amor y no la guerra”; por cierto, que sin duda me quedo antes con la filosofía de vida de aquellos hombres y mujeres que creían en un mundo más justo y que soñaron con que la libertad, el respeto y la igualdad eran metas alcanzables y que el progreso, necesario, ha de ser sostenible y no tiene porque implicar destrucción y deterioro de nuestro entorno. Prefiero a esos “iluminados” con aspecto de los sesenta de los que hoy pretenden reírse los responsables de una gran Empresa, a los ejecutivos agresivos que han levantado un Emporio a costa del sufrimiento y muerte de animales. Los primeros protegen la vida para todos y estos últimos defienden su particular cuenta de resultados que ni siquiera la de sus trabajadores, como demuestran los últimos Expedientes de regulación de empleo con despidos incluidos a consecuencia de la reciente huelga de transportes.
Pero la realidad es que lejos del tópico fácil y engañoso al que acuden los publicistas de dicha Empresa, la negativa a comer productos que hayan supuesto algún tipo de tortura o la muerte de seres con capacidad para sentir dolor es una decisión adoptada por infinidad de personas, presente en todos los sectores sociales no sólo de nuestro País y que constituye el resultado de una reflexión profunda y muy madurada por parte de los que la llevan a cabo. Nadie es obligado a convertirse en vegetariano ni ningún padre que lo sea fuerza a sus hijos a seguir sus pasos, tal y como de forma mezquina y falaz se nos pretender hacer creer en el anuncio televisivo.
Yo no voy a decirle a nadie si tiene que comer o no carne o pescado, eso es una decisión libre y personal; una cuestión son mis ideas, mis principios, mis creencias y otra es el derecho del que todos disponen para decidir y elegir. Lo que no quiero ni puedo dejar de hacer, es aportar mi colaboración a la hora de informar sobre la realidad que se esconde detrás de una industria cárnica como esta y de otras tantas similares. Porque si el interés de una Empresa sea de alimentación, de fabricación de juguetes o de zapatillas deportivas, es acaparar la mayor cota de mercado posible ocultando la parte desagradable del proceso de producción, el nuestro, como consumidores y sobre todo como Ciudadanos, es conocer hasta el último detalle de la elaboración de esos artículos, sobre todo si antes de llegar a los expositores, vitrinas y escaparates con aspecto inmaculado, han estado teñidos de sangre, de sufrimiento, de explotación infantil o han sido fabricados en talleres dignos de una novela de Dickens por esclavos del Siglo XXI y el beneficio que otorga a unos pocos, pasa por el dolor y la miseria de otros muchos.
Que cada uno escoja ver o no ver y pensar o no en dicha realidad, no menos existente por intencionadamente oculta, pero lo que no podemos consentir es que los que de forma libre y personal hayan elegido la opción de que su alimentación no implique el sufrimiento de otros, se vean despreciados y ridiculizados por aquellos que con tal de vender y ganar, no respetan la libertad de elección de gente que cree su decisión ayudará a hacer de este Mundo un lugar más justo. Claro que, comprobando su preocupación por el dolor físico y la vida de otros seres, poco podemos esperar de ellos en lo que a cuestiones éticas se refiere.
Reportaje sobre una Granja suministradora de Campofrío: http://www.investigacionesanimales.org/videos
martes, 5 de febrero de 2008
Qué hay detrás del foie gras

Imágenes: www.stopforcefeeding.com
La próxima vez que unte en una rebanadita de pan tostado foie gras para comérselo Vd. o dárselo a sus hijos, piense por un momento en lo que hay detrás de la elaboración de esa lata que acaba de abrir; es una historia del mismo color que la tapa de una conocida marca de este “exquisito manjar”.
Normalmente se utilizan gansos, ocas y patos, siendo éste último el más común por ser más barato y más fácil de mantener. Se les encierra en jaulas en las que no pueden moverse y de las que sólo sobresale el cuello para facilitar su alimentación forzada.
Diecisiete días antes de la fecha prevista para su matanza comienza el proceso de hincharles el hígado (foie gras = hígado gordo). Para ello diariamente les sujetan del pescuezo y les introducen un tubo por la garganta; valiéndose de una bomba neumática se les hace tragar en dos o tres segundos una cantidad de cereales con grasa equivalente a más de doce kilos de pasta para un ser humano. Este método les causa tanto heridas interiores como desgarros en el cuello. A partir del doceavo día se repite el proceso cada tres horas, así la criatura está sometida al tormento ocho veces diarias. Los animales a estas alturas jadean por dificultades respiratorias, el aumento de peso hace que caigan al suelo de la jaula sobre la zona pectoral, padecen insuficiencias cardíacas y renales, hemorragias hepáticas y fracturas de huesos, en definitiva, un estado de
enfermedad extrema calculado hasta el punto de que los sacrifican justo antes de que mueran por si solos.
Es la tortura y la crueldad llevada a su grado sumo, todo para conseguir de forma artificial ingresos diez veces superiores a los que se obtendrían si no se llevase a cabo esta práctica, ya que esa justamente es la proporción que crece el hígado del pobre animal con respecto a uno normal: diez veces más.
Detrás de esos anuncios de televisión con niños sanos y felices por comer foie gras, detrás de las suculentas recetas culinarias de afamados cocineros hay todo un mundo de dolor del que nunca nos ponen las imágenes pero en el que me gustaría que pensara cuando saborea ese manjar obtenido de forma atroz.
Aquí puede firmar para acabar con esta aberración:http://www.firmasonline.com/1firmas/camp1.asp?C=1052









