MALTRATO ANIMAL: UN CRIMEN LEGAL



ESTA PÁGINA CONTIENE IMÁGENES MUY DURAS Y TEXTO QUE POR SU CRUDEZA, PUEDE RESULTAR DESAGRADABLE Y HERIR LA SENSIBILIDAD. TANTO LAS FOTOGRAFÍAS COMO LO QUE SE HA ESCRITO NO HACE MÁS QUE MOSTRAR UNA REALIDAD BRUTAL, PERO SI CONSIDERA QUE PUEDE VERSE AFECTADO AL CONTEMPLAR LO QUE AQUÍ SE EXPONE, NO SIGA ADELANTE.

Quien asume la tortura y el asesinato de otros seres como algo ajeno, es tan responsable como el torturador y el asesino.

"Los hombres son nazis para los animales y su vida es un eterno Treblinka". (Isaac Bashevis Singer- Premio Nóbel).

Después de que todo se haya dicho y hecho, quedará mucho más por hacer que por decir. (Jane Goodall)

Ante la injusticia la cobardía se viste de silencio. (Julio Ortega)



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lunes, 31 de enero de 2011

Los políticos le niegan la libertad a Susi, la elefanta enferma

“Entidades dedicadas a la educación de la gente sobre los animales, a la conservación de estas criaturas y a la preservación de especies”. Tal es una definición genérica del término Zoológico, pero si nos referimos al de Barcelona no podríamos emplearla so pena de caer en la estupidez o en la mala fe, porque de hacerlo, la similitud entre el vocablo y su acepción, sería la misma que la resultante de comparar el Penal de Guantánamo con un Centro de ocio y esparcimiento social.


En ese lugar que no es lo que pretende ser, vive día a día su muerte la Elefanta Susi. Y digo bien, su muerte, porque desde que en 2008 mataron a Alicia, la misma a la que tanto quería y a la que cortaron con una motosierra delante de ella dejándole toda una noche juntos a los restos mutilados, su existencia se debate entre la soledad a la que se vio abocada tras la cruenta desaparición de su compañera de juegos, la tristeza de la que nos hablan sus continuos comportamientos estereotipados y las graves enfermedades de las que está aquejada, producidas entre otras razones por la ingestión de envases de plástico. Separada de Susi y cautiva en ese mismo lugar se encuentra Yoyo, otra elefanta condenada a pagar hasta el fin sus días un precio muy alto por pertenecer a una especie diferente a la humana.


Jordi Portabella, Presidente del Grupo Municipal ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, presentó una moción para que Susi y Yoyo fuesen trasladadas a un refugio donde en semilibertad, pasarían el resto de sus días acompañadas de ejemplares como ellas y perfectamente atendidas. La propuesta del Señor Portabella también incluía el que se descatalogase a los elefantes como ejemplares para ser exhibidos en un zoológico, una medida a la que la razón y la sensibilidad invitan en una sociedad que se las da de avanzada y con preocupación por su entorno, habida cuenta del profundo maltrato físico y psíquico que para estos animales implica permanecer privados del espacio, relaciones y comportamientos de los que sí disfrutan cuando están libres y que para ellos son necesidades vitales.


Un día antes de que esta iniciativa se votase, el Señor Ignasi Cardelús, Presidente del Zoo de Barcelona, convocó a los medios de prensa para ofrecer su versión de los hechos, una exposición que contenía varias falsedades demostrables y vertida en un intento de confundir a los ciudadanos, pues a ningún gerente, por muy lamentable que sea su labor, le gusta que salgan a la luz las irregularidades o negligencias cometidas en su gestión, ni tan siquiera cuando como en este caso, haya seres vivos víctimas de sus desmanes. Y recordemos que irresponsabilidad e ilegalidad no tienen porque agarrarse de la mano, no cuando lamentablemente la ley suele ir a la zaga de la realidad social; pero que una conducta no sea punible no la exime de una condena moral, y de hecho suelen ser estas contradicciones las que a lo largo de la historia han llevado a que se produzcan modificaciones en la Norma. Lo trágico es que para muchos seres marcados por la indefensión llegan tarde esos cambios y en el caso de Susi, o tiene lugar una demanda social inmediata con su consiguiente respuesta oficial, o su nombre engrosará la inmensa lista de víctimas de tanta indiferencia y dejadez.


El Señor Cardelús afirmó que ambas elefantas habían nacido en cautividad. Esa fue la primera de sus mentiras, pues las dos llegaron a este mundo en estado salvaje. Susi lo hizo en 1963 y Yoyo en 1968. También indicó que el Ayuntamiento de Barcelona no es competente para decidir si estos animales pueden ser o no trasladados a un santuario, ya que según él quien tiene la autoridad para determinarlo es un Coordinador Internacional de la Red de Zoológicos Europeos. Ahí nos encontramos con su segunda falacia, y es que al ser el Zoo de Barcelona un organismo público es el Ayuntamiento el único que cuenta con atribuciones sobre el mismo. Además, dicha Red, cuyo nombre es EAZA, no es más que la Asociación Europea de Zoos y Acuarios, una entidad privada cuyos mandatos en modo alguno pueden estar por encima de los que emanen de ámbitos municipales en una situación como ésta.


El Señor Cardelús también explicó que las dos elefantas están separadas desde hace año y medio porque ambas ya había pasado largas temporadas en solitario. Tercera calumnia de tan “desinformado” Presidente, porque Susi convivió con Alicia hasta marzo de 2008 y Yoyo lo hizo con Eva. De cualquier modo, un aislamiento impuesto jamás constituye una adaptación satisfactoria para una especie que necesita relacionarse con sus iguales, y lo demuestra el hecho de que elefantes que han llegado a pasar en zoológicos hasta diez años en soledad, se han habituado inmediatamente al cambio cuando han sido devueltos a la situación de la que nunca debieron de ser arrancados: la convivencia con individuos de su grupo.


No sabemos hasta qué punto esta cruel farsa mediática llevada a cabo por el responsable del Zoo de Barcelona ha influido en la votación municipal de la Comisión de Medio Ambiente, pero la realidad es que la moción no ha salido adelante y que tanto Susi, en un estado prácticamente terminal, como Yoyo, habrán de seguir recluidas en ese lugar que para ellas no significa más que extrañamiento, dolor y tristeza. Y tras de ellas llegarán otros elefantes, porque tampoco se ha logrado con los votos que estos seres dejen de ser simples atracciones de feria. Quizás, algunos cuando hayan optado por el rechazo a la iniciativa, no se hayan parado a reflexionar sobre el alcance de su decisión, o tal vez sí lo hayan hecho, pero tanto si han obrado o no conscientes de lo que su resolución implicaba, lo estremecedor es que sobre esa desdichada elefanta enferma ha vuelto a recaer una sentencia de permanencia en su celda y esta vez, emitida por unas mujeres y hombres a los que se les llena la boca hablando de derechos y libertad.


El Alcalde de Barcelona, en un alarde de cinismo, ha manifestado que serán los científicos y no los políticos quienes tomen una decisión acerca del futuro de Susi. A cualquiera que escuchase tal declaración podría parecerle hasta coherente, pero no será sin duda la misma la impresión a la vista de un par de circunstancias que dicen mucho sobre el verdadero alcance que este Regidor, concede a las conclusiones de personas entregadas al estudio de estas criaturas. La primera de ellas es que el Señor Jordi Hereu nunca respondió el correo de la Doctora Joyce Poole solicitándole una cita, una eminencia en investigaciones sobre elefantes africanos tanto en libertad como en cautividad en zoos y circos y a las que lleva dedicada tres décadas. También hizo caso omiso de las cartas que en los dos últimos años ha recibido remitidas por expertos como el Etólogo y Profesor de la Universidad de Colorado Mark Bekoff, o de los profesores Robert Atkinsson y Peter Stroud. Todos los citados trataron, en vano, de transmitir sus impresiones acerca de la conducta contra natura y tremenda injusticia que se estaba perpetrando contra Susi.


El segundo dato que arroja luz sobre el papel que realmente le otorga el Alcalde a la ciencia en el cuidado de los animales, viene dado por el aberrante hecho de que como Director del Zoo de Barcelona haya puesto no a un científico, que gracias a su formación y experiencia sepa qué es lo mejor para los animales, sino a un abogado, el Señor Miquel Trepat, que proviene nada menos que de los Servicios de Instituciones Penitenciarias. En todo caso, sí hay que reconocer que el Señor Hereu acertó en dicho nombramiento, porque a pesar de sus declaraciones en las ruedas de prensa, la verdad es que este Zoológico no es más que una miserable cárcel para criaturas como Susi o Yoyo, y por lo tanto parece lo más lógico que sea un profesional bregado en prisiones quien asuma su dirección, puesto que episodios como el que nos ocupa no dejan lugar para la duda: el bienestar de los animales ocupa el último lugar en la escala de valores de los responsables del Zoo.

Mientras determinados políticos y sus adláteres estratégicamente situados en puestos como los de este Centro de reclusión, tratan de ofrecer a la opinión pública su rostro más ecologista y conservacionista, Susi, sin saberlo, ha visto cerrarse la que posiblemente significaba la última puerta hacia su libertad, la que le conduciría no sólo a un lugar en el que podría recuperar parte de aquello que un día le robaron, sino también a retrasar una muerte lenta y agónica que cada jornada que pasa en su actual encierro, lanza una nueva dentellada a sus entrañas infligiéndole un sufrimiento del que jamás podrá hacernos partícipes con su voz, pero que es suficiente con mirar a sus ojos para descubrir.


La Asociación Animalista LIBERA!, en colaboración con otros colectivos, lleva mucho tiempo luchando porque esta elefanta deje de padecer la tortura a la que se ve sometida por el egoísmo y la inconsciencia de ciertos seres humanos, y si bien sabemos que jamás podremos hacer desaparecer las terribles heridas que le acompañan por un pasado jalonado de pesares físicos y psíquicos, ese trabajo en pos de su liberación tiene como objetivo que el tiempo que de vida de reste, pueda disfrutarlo recobrando lo que su naturaleza demanda. Porque un elefante no está preparado para ser exhibido en un espacio tan limitado, ni para carecer de compañeros de especie, ni para que le lancen objetos o golosinas infantiles. Y Susi, encerrada, sola y muy débil, se come las bolsas de patatillas que le arrojan, ingiere sus excrementos, sufre desmayos, balancea interminablemente su trompa y su cabeza, golpea con las patas y languidece mientras probablemente, en su cerebro escenas como la de su Compañera Alicia descuartizada por los operarios del Zoológico, vayan fagocitando los cada vez más lejanos recuerdos de sus días de libertad en África.


Nunca sabrán estas elefantas lo cerca que estuvieron de salir de ese infierno. Lo habrían conseguido de haber prosperado la moción presentada por el Señor Portabella; así sería si la Campaña LIBERA! a Susi hubiese abierto los ojos de ciertos políticos sobre la crueldad con la que se está tratando a este animal. Pero no, cuando poder y necedad habitan en un mismo ser, el resultado es que para esa persona no cuentan la súplicas inaudibles de las víctimas, ni la soberbia le permite escuchar la voz de quienes se la prestan a los que no la tienen. Por eso, Susi y Yoyo van a continuar de momento prisioneras en el Zoológico de Barcelona. Pero de algo pueden estar seguros los que así lo han decidido: que a pesar de esta derrota con trágicas consecuencias no nos vamos a olvidar de ellas, como tampoco lo haremos de señalar, con nombres y apellidos, la incompetencia y la falsedad de los carceleros de estas infelices criaturas.

martes, 10 de noviembre de 2009

El Circo Ringling Bros en España, diversión y maltrato en la pista

Niños, Damas, Caballeros... Pasen y vean uno de los mayores espectáculos del mundo, pues llega a nuestro País el Circo Ringling Bros con su carga de música, de luz y de color, con su tropel de acróbatas, de trapecistas, de malabaristas y de payasos y, cómo no, con sus animales de diferentes y exóticas especies, enjaulados, fustigados, sometidos y asustados para demostrar al respetable cómo es posible lograr por medio de un exhaustivo entrenamiento basado principalmente en el castigo físico y psicológico, que estas criaturas muestren comportamientos atípicos y ejerciten números impensables en estado de libertad y reñidos con su naturaleza, fisiología e instintos.


Compren sus entradas y contribuyan a esta cruel explotación. Servirán para pagar los impuestos solicitados por los Ayuntamientos en los que tendrán lugar las representaciones, los mismos ingresos que condicionan a determinados responsables municipales para permitir la presencia de este Circo a pesar de las denuncias presentadas contra el mismo por su miserable trato a los animales.

Su dinero también valdrá para pagar los salarios de los seres humanos que trabajan y participan en él, algo muy lógico y respetable teniendo en cuenta que todos ellos, prestan sus servicios en el Circo de forma voluntaria y que constituye su medio de vida. Pero a los elefantes, a los leones, a los tigres o a los lobos marinos, entre otros, no hace falta destinarles un sueldo, son irracionales y no lo necesitan, es más, no es ni tan siquiera obligado pedirles consentimiento para capturarlos, retenerlos y obligarles a actuar, ¿para qué si no son personas?, no merecen por lo tanto la menor consideración y su cuidado, ha de ser el justo para que sobrevivan y puedan trabajar - a menudo enfermos o dañados, pero mientras el público no lo descubra no es algo relevante - pues lo contrario supondría pérdidas económicas indeseables.

La ONG Infocircos se ha puesto en contacto con los Ayuntamientos de diversas ciudades españolas en la que el Circo Ringling tiene previsto ofrecer funciones: Sevilla, Málaga, Valencia, Madrid y Zaragoza, informándoles acerca del rosario de denuncias y de irregularidades de esta Compañía en lo que a maltrato de animales se refiere, y que van desde graves lesiones y heridas por falta de cuidado en su manejo, hasta casos de tuberculosis por una higiene y alimentación inadecuada, pasando por efectuar disparos contra ellos, utilización de garfios, encadenamientos, muertes no notificadas ni investigadas, fallecimientos por mala ventilación y deshidratación, etc. Existen informes y grabaciones que dan fe de los abusos que se cometen con los animales en este Circo.

Pero claro, las autoridades municipales de esas poblaciones, no se han molestado ni en responder a la petición realizada por Infocircos, es más cómodo y lucrativo abrir la bolsa para echar en ella los cánones que estas empresas han de satisfacer, que ajustarse a las Leyes de Protección Animal vigentes, según las cuales: “se prohibe el empleo de animales en circos o actividades semejantes si con ello se les causa dolor o sufrimiento o son obligados a realizar comportamientos antinaturales”. ¿Para qué meterse en camisa de once varas si como siempre, sólo son animales y ninguno de ellos se va a presentar en comisaría para interponer una denuncia por malos tratos, ni tampoco va a acudir a un medio de comunicación para relatar a la sociedad lo que están pasando dentro de ese infierno llamado Ringling Bros?.

Pero en el fondo, da exactamente igual el nombre del Circo e incluso, que a los animales se les golpee, se les someta a descargas eléctricas, permanezcan horas amarrados a cadenas, se les prive de agua, de alimento, de la temperatura adecuada o se les fuerce en sus números hasta tal punto, que muchos de ellos tengan que ser sacrificados por las quemaduras o por las fracturas, no en un asomo de piedad, claro que no, sino por evitar una boca no productiva y también por no invertir en gastos veterinarios, ya que resulta más económico adquirir un animal nuevo que mantener en tratamiento e inoperativo a otro. Además, para eso está montado el inmenso negocio de tráfico de seres vivos, para nutrir de materia prima a estos centros de tortura, de explotación y de exterminio. Y da igual todo eso, decía, porque su utilización ya constituye de por si una forma de maltrato intolerable, mas allá de que después, venga aderezada con conductas más o menos aberrantes.

Existen Circos, afortunadamente cada día más, que se niegan a ofrecer espectáculos con animales, al igual que aumenta el número de Ciudades que prohiben su instalación si emplean a estas criaturas para sus números. Pero con todo, el avance es muy lento y noticias como la llegada del Ringling Bros a España, y la permisividad con sus prácticas demostradas por los políticos locales a pesar de estar advertidos de todo lo que arrastra esta Compañía en su siniestro historial, nos sumergen en la desesperanza, en la rabia y el asco que produce comprobar como por dinero, el respeto a seres vivos pasa a ser una cuestión de último orden y el hombre, a cambio de unas monedas, se convierte sin el menor reparo en tirano y verdugo de otras especies.


Pero no sólo son los responsables locales los cómplices con toda esta basura moral, también los padres que más por sus hijos que por ellos mismos, adquieren localidades para seguir alimentado esta industria basada en el sufrimiento. Desde Ringling Bros, han tenido la desvergüenza y el cinismo de afirmar que desean que en España sea permitida su presencia; “porque eso contribuye a la conservación de las especies a través de la educación...”. Y eso lo aseguran desde un Circo juzgado en Estados Unidos bajo la acusación de maltrato a los elefantes y que desde hace varios años, viene siendo citado por el Departamento de Agricultura de ese País para declarar por el incumplimiento de los estándares federales en el cuidado de animales, en cuestiones tales como la falta de atención básica a elefantes y grandes felinos para evitar lesiones graves, por cebras y camellos expuestos a daños físicos, transporte inadecuado, condiciones de habitabilidad y alimentación insalubres, falta de atención veterinaria, irregularidades en los registros, uso de medicamentos caducados, etc. .

Lo primero que debe de aprender todo ser humano es que es necesario respetar a los demás, que nadie puede erigirse en dueño de otro y mucho menos, disponer a su antojo de la existencia de terceros, decidiendo cuándo se les da de comer o cuándo no, obligándoles a hacer aquello que no desean o que les causa padecimiento, negándoles la asistencia por los daños provocados precisamente por ese sometimiento y ejecutándolos cuando le parece conveniente, normalmente por falta de rentabilidad.

¿Qué van a aprender los niños del comportamiento contra natura de unos animales a los que sólo el miedo al castigo les impulsa a actuar de ese modo?, Aunque tal vez me estoy equivocando al plantear esta pregunta esperando una respuesta de carácter positivo, ya que lo cierto, es que ese espectáculo transmite unas enseñanzas convertidas a día de hoy en máxima sagrada: que el dinero y la obtención de beneficios están por encima de cualquier consideración ética, que es lícito establecer jerarquías absolutistas de poder para así, justificar la explotación y la violación de los derechos fundamentales de los que están más abajo y sobre todo, en el caso que nos ocupa, imbuir en la mente de los niños la idea de que el hombre es el amo y señor del universo a su alcance, lo que incluye no sólo a los animales no racionales con los que convive en el Planeta, sino también a otros hombres que en razón de su raza o su carencia de medios, se encuentran en una situación de indefensión respecto a los que toman las decisiones y ostentan el poder, o sea, a los propietarios de los recursos.

Los padres saldrán del Circo muy satisfechos porque habrán regalado a sus hijos unas horas de alegría y de entretenimiento, y los críos, lo harán un poco más domesticados para el día de mañana, no tener ningún remilgo en contribuir al sufrimiento y a la muerte de animales “inferiores” en las muchas y variadas facetas de maltrato que en nuestra Sociedad siguen vigentes y ampliamente aceptadas. Por cierto, que este tipo de espectáculos circenses, son los dignos herederos de aquellos en los que se mantenía “encarcelados” de por vida a hombres y mujeres que debido a sus peculiaridades físicas, por malformaciones o anomalías notables y llamativas, constituían un número más dentro de la función. Vaya por último mi reconocimiento y admiración a Compañías que como El Circo del Sol entre otras, demuestran el valor, la dignidad, la sensibilidad y el grado de civilización necesarios como para negarse a utilizar animales en sus espectáculos. Ese es el futuro, pero ciertos responsables políticos parece no querer enterarse y siguen embarrados en la mediocridad y el egoísmo de su salvaje especismo.


jueves, 31 de enero de 2008

Los circos con animales, la crueldad que no se ve


Imagen: www.orca1.wordpress.com

Un circo puede ser algo hermoso, entretenido, divertido y emocionante. Bajo la carpa: payasos, contorsionistas, trapecistas, funámbulos, magos, saltimbanquis, malabaristas, etc... constituyen un espectáculo que tan pronto nos hace sonreir como detener la respiración y permite que pasemos horas muy agradables.

Pero un circo también puede convertirse en un lugar macabro, más parecido a los estadios romanos que le dieron su nombre y en los que la muerte era el plato principal, que a un lugar donde niños y adultos puedan disfrutar de una diversión sana. Así ocurre en los circos en los que se utilizan animales.

Para empezar, muchas de esas criaturas son capturadas en estado salvaje y una vez separadas de sus familias y de su hábitat natural, su vida se convierte en una rutina cruel de cadenas, sufrimiento e intimidación. Son transportadas en vagones o camiones con mala ventilación y condiciones ambientales extremas. No se tienen en cuenta las peculiaridades de cada animal y da igual que sea un elefante africano o un tigre de Siberia, ambos soportarán temperaturas cuyo organismo no puede tolerar. Se les obliga a realizar números que jamás representarían en la naturaleza, en estado de libertad; si un oso va en bicicleta, si un tigre salta a través de un aro envuelto en llamas o si un elefante se levanta sobre sus patas, es porque son sometidos a una disciplina de dominación que incluye palizas, descargas eléctricas, mordazas, ayunos y toda una serie de acciones brutales disfrazadas bajo el nombre de "adiestramiento".

Permanecen en jaulas de las que sólo salen para actuar o para sus entrenamientos, y son tan duras sus condiciones de vida, obligados a comer, beber, dormir, defecar y orinar en el mismo lugar y sometidos a hambre, golpes, latigazos y hasta descargas, que muchos de ellos se autolesionan, se dan golpes en la cabeza o muestran comportamientos perturbados; como solución, en ocasiones se les practican la extracción quirúrgica de los dientes y garras para evitar accidentes, además de recurrir sistemáticamente a la opción de drogarlos.

Y así envejecen y si no han muerto antes, algo que ocurre muy a menudo, cuando llega el momento en el que no pueden seguir dando espectáculos, son tres las medidas que suelen tomar con ellos: una es sacrificarlos, (después de haberlos torturado, explotado y haber obtenido beneficios con su sufrimiento), para que no supongan un gasto incómodo e innecesario. Otra es el abandono; hay abundantes casos documentados de circos que dejan atrás a estas criaturas encerradas en cajones, cuyo destino es una agonía lenta y muy dolorosa. Otra solución habitual es venderlos para experimentación o para utilizarlos como blancos, que serán abatidos por individuos que pagan mucho dinero por disponer de un puesto de caza desde el que matar a una animal viejo, cansado, herido y a veces, drogado para la ocasión.

El hecho de que muchas veces no veamos lo que hay tras de esos números circenses que parecen tener gran mérito, no disculpa el que estemos permitiendo, alimentando y enseñando a nuestros hijos, una cultura basada en el sometimientos atroz de otros seres y justificando la tortura sólo porque la víctima no es racional.

Circos que NO utilizan animales en sus espectáculos: Cirque du Soleil, El Circo de Oz, El Circo New Pickle Family, y El Cirque D´Hiver