- ¡¡Ufff!!, ¿Lo has visto?, ¿al perro?
- Sí, ahí tirado en el arcén. Qué mal rollo, ¿no?
- Parecía malherido pero estaba vivo, se movía.
- Lo han debido de atropellar
- Lo atropellan y lo dejan ahí abandonado. No me
Esta página está creada con la intención de que en ella tengan cabida tanto noticias como opiniones relacionadas con el maltrato animal en cualquiera de sus formas, así como para que se aporten ideas para acabar con prácticas tan terribles y servir de vehículo de divulgación de movilizaciones que denuncien lo que está ocurriendo, para que la sociedad tome conciencia de lo injusto y absurdo de causar sufrimiento a los animales.
ESTA PÁGINA CONTIENE IMÁGENES MUY DURAS Y TEXTO QUE POR SU CRUDEZA, PUEDE RESULTAR DESAGRADABLE Y HERIR LA SENSIBILIDAD. TANTO LAS FOTOGRAFÍAS COMO LO QUE SE HA ESCRITO NO HACE MÁS QUE MOSTRAR UNA REALIDAD BRUTAL, PERO SI CONSIDERA QUE PUEDE VERSE AFECTADO AL CONTEMPLAR LO QUE AQUÍ SE EXPONE, NO SIGA ADELANTE. Quien asume la tortura y el asesinato de otros seres como algo ajeno, es tan responsable como el torturador y el asesino. "Los hombres son nazis para los animales y su vida es un eterno Treblinka". (Isaac Bashevis Singer- Premio Nóbel). Después de que todo se haya dicho y hecho, quedará mucho más por hacer que por decir. (Jane Goodall) Ante la injusticia la cobardía se viste de silencio. (Julio Ortega) |
No se queda ahí en sus medidas, pues también prohíbe que se alimente a los animales de la calle, lo que equivale a declarar ilegal la labor altruista de muchos ciudadanos y asociaciones que además de darles de comer - normalmente a colonias de gatos - ayudan a que estén controladas a través de programas de esterilización y atención veterinaria pagada de su bolsillo.
Negociar con la vida de seres indefensos es indecente. Hacerlo cuando se está obligado precisamente a brindarles una protección efectiva es simplemente miserable. La Concejalía de Medio Ambiente de Vigo dice que va a llevar una campaña de esterilización masiva de gatos callejeros mediante un acuerdo con diversos organismos, entre ellos la Protectora Local. Hasta ahí todo muy loable si no fuese por algunos “pequeños detalles” muy inquietantes.
La Concejala Chus Lago, probablemente muy ofendida por las denuncias por incumplimiento realizadas desde la Asociación Proyecto Gato, les rescindió un contrato que finalizaba en 2011 y eso lo hizo, después de no haberles permitido utilizar las instalaciones prometidas como albergue y centro de esterilización y atención para los felinos que deambulan por las calles.
Proyecto gato, que tenía subcontratados a través de la Protectora estos servicios, recibía para tal fin 3000 euros mensuales, una cantidad ridícula para manutención, veterinario y esterilización de los cientos de gatos que atiende y cuyo número no deja de incrementarse, lo que sin embargo no impidió a sus voluntarias seguir realizando su admirable labor, supliendo con vocación, valentía y amor a los animales la falta de medios pero por supuesto, sin dejar de expresar, como es de derecho, su malestar por las falsas promesas, incluso contractuales, de la Concejalía.
Como ciudadano vigués y sobre todo, como persona profundamente preocupada por la protección real y sincera de los animales, expreso mi rechazo a la rescisión del contrato a Proyecto Gato, una organización que sólo merece reconocimiento y gratitud, así como mi temor por aquello en lo que se pueda convertir para los gatos esta iniciativa de la Concejalía, que tiene visos de encubrir un presunto sacrificio masivo de gatos tras una pretendida esterilización.
En estos días, en los que no pocos ciudadanos están exigiendo la redacción de la prometida Ley de Protección Animal, así como la elaboración en ámbitos locales de una legislación que no contemple el sacrificio de perros como protocolo de actuación habitual, uno se imagina que esas personas, profundamente preocupadas por el estado de indefensión en el que se encuentran los animales, mirarán con envidia hacia los Ayuntamientos en los que por norma, sólo se puede matar a los perros abandonados y recogidos en casos muy excepcionales.
En noviembre de 2009 entró el animal en la perrera. En diciembre, el responsable del educación canina del Servicio de Etología (estudio del comportamiento de los animales) Clínica del Hospital Clínico veterinario de la UAB, utilizó a Zeus en un curso con voluntarios y lo describió como un perro atractivo, inteligente, capaz de atender y algo posesivo. Ese mismo mes fue adoptado por una pareja que lo devolvió al Centro por gruñir a la mujer. Varios voluntarios del CAAC, que trataron tras su regreso con Zeus, han confirmado que era juguetón y mimoso, no teniendo ninguno de ellos problema alguno con el perro. A finales de enero de 2010, otra pareja joven decidió acogerlo y se lo entregaron, aunque una cuidadora expresó su desacuerdo pues a su juicio, no disponían del perfil adecuado para atender a Zeus, (conviene recordar que la idoneidad de un adoptante es un requisito obligatorio para cederle a un perro). Cuatro días después éstos también lo restituyeron por el mismo motivo, gruñir. En ninguno de los dos casos mordió a nadie. Al día siguiente de su devolución, jugando con él, el perro atrapó la muñeca de una voluntaria sin causarle ni un rasguño.
Según los testimonios, responsables del CAAC decidieron entonces encerrar bajo candado a Zeus, impidiendo que fuese paseado por ningún voluntario. El 30 de Enero, veterinarios de la perrera con el respaldo de la Agencia de Salud Pública, acordaron que Zeus sería sacrificado, resolución a la que mostraron su oposición varios trabajadores del CAAC, los mismos que le explicaron a una de las voluntarias que el único modo de salvarle la vida, era encontrarle un adoptante con un perfil de educador canino – etólogo. Un día después, esta voluntaria se presentó en el Centro con una adoptante, que no sólo era educadora canina, sino también cuidadora en una Protectora, y contaba con el respaldo de un etólogo que se había comprometido en la educación del perro. En el CAAC, al saber esto, indicaron que consultarían con la Agencia de Salud Pública y que se pondrían en contacto con los aspirantes a nuevos adoptantes. Cinco días después y aparentemente sin que avisaran a nadie, mataron a Zeus. Tras conocer lo ocurrido e insistir en ello, la única explicación que recibieron de una de las veterinarias que apoyaba el sacrificio, según afirman, es que desde la Agencia de Salud Pública confirmaron la orden.
Matar a un animal por su agresividad, es en todo caso el reconocimiento de nuestra ineptitud. Los seres humanos hablamos y en ocasiones, también gritamos furiosos, llegando a veces, para defendernos, a recurrir al contacto físico. ¿Nos sacrifican por eso?. Pues los perros mueven el rabo, ladran, gruñen y a veces, echan la boca. Convertir esas reacciones naturales en una razón para asesinarlos, que otro nombre no tiene, demuestra un inmenso egoísmo y sobre todo una ignorancia muy profunda. Si encima no queda demostrada esa agresividad pero se recurre igualmente a su ejecución, entonces la conducta tiene otra denominación que ya entra probablemente en el campo de la vulneración de la Ley. La muerte de Zeus es ya irremediable, pero las consecuencias que se deriven de ella, pueden tal vez evitar otras muchas.
¿Cómo arreglarían esto?. Yo también le he dado vueltas al asunto y en mi caso, la actuación pasaría por dormirlos con proyectiles destinados a tal fin, llevarlos a un albergue, asegurarme de su buen estado físico, comprobar si tienen microchip para depurar posibles responsabilidades, y si se reúnen los requisitos ofrecerlos en adopción. En caso contrario, mantenerlos en la protectora en las mejores condiciones. Vivimos en una Sociedad que alimenta muchos parásitos racionales y éstos no lo son.
Para la labor de verdugos, en aras, dicen ellos, del “interés público”, y con “el mayor dolor de su corazón”, apostillarán - pues no en vano afirman que los perros son sus fieles compañeros y amigos insustituibles - se han ofrecido varios cazadores. Tres han sido designados para ejecutar la matanza y, asómbrense, serán escoltados por la policía local para garantizar la seguridad. La de los canes no, está claro. Toda un alivio saber que la guardia municipal custodiará a estos escuadrones de la muerte castellano-leoneses.
Disponemos de armas con dardos anestésicos, de tiradores excepcionales en las Fuerzas armadas y de centros de recogida de animales abandonados. Somos un País europeo, sin nada que envidiar, según nos venden, a otros donde la muerte gratuita de un animal es rechazada y evitada a toda costa.
Me pregunto si estos intrépidos cazadores de perros querrán, finalizada su batida, poner las cabezas de esos canes en la pared de su salón a modo de trofeo. No lo sé, pero les aseguro que yo colgaría las fotografías de los escopeteros, la de la Concejala y la de todos los responsables de esta decisión, en la galería de imágenes de la España más brutal, negra y nauseabunda. Y de paso las nuestras también, por consentir y callar una vez más. Once perros están siendo asesinados y no pasa nada. Tremendo.
Por cierto, por si resulta de interés: el artículo 17 del Capítulo IV de la Ley de Protección de Animales de Castilla y León, dice que “de los animales abandonados se harán cargo los órganos administrativos competentes hasta que sean recuperados o cedidos y sólo en último término sacrificados”. Añade que “deberán de ser retenidos al menos veinte días para tratar de localizar a su dueño”. En el 18 indica que "para la recogida de animales abandonados se dispondrá de personal adiestrado y de instalaciones adecuadas”. Finalmente, en el 21, explica que “sólo se podrá sacrificar a los animales en poder de las administraciones públicas, cuando se hubiera realizado sin éxito todo lo razonablamente exigible para buscar un poseedor y resultara imposible atenderlos por más tiempo en las instalaciones existentes”. ¿Alguien puede quitarme la idea de que esta matanza de perros esté, tal vez, rozando la ilegalidad? 
Imagínense que son Ustedes los propietarios de una empresa de recogida de residuos sólidos y que su ayuntamiento, les otorga la concesión para realizar esa labor en su localidad. Lo que en principio parece que sería un cometido de ámbito municipal pasa a manos privadas, con lo que el equipo de gobierno de turno se libra de un plumazo de la responsabilidad directa por una posible mala gestión, de realizar inversiones y de enfrentarse a conflictos laborales. Son las famosas privatizaciones que trae de la mano la aplicación del sistema capitalista, en las que por supuesto, el que se esté hablando de un servicio básico no provoca ampollas en determinadas conciencias.
Pero volvamos a esa licitación o adjudicación directa que han ganado. Pueden darse dos situaciones: que desde el Consistorio les paguen por cada contenedor que llenen con desperdicios o que les abonen periódicamente una cantidad fija por el trabajo. En cualquier caso, lo que es seguro es que se cuidarán muy mucho de no permitir que se acumule esa basura en su Ciudad so pena de perder el contrato con el Ayuntamiento. Y como por muchas y muy grandes que sean las naves de las que disponen para apilar el material recogido todo tiene un límite, buscarán un sistema para dejar espacio a nuevos residuos, bien sea quemando, triturando, enterrando o deshaciéndose de ellos con el protocolo que tengan establecido.
Bien, pues ahora, por favor, en vez de estar pensando en colchones viejos o en electrodomésticos inservibles, sustitúyanlos por perros y gatos. Sí, animales vivos de esos que vemos deambulando por tantos rincones y que son igual de habituales en el paisaje urbano o rural que los objetos que vamos desechando. ¿Cuál sería su criterio empresarial en lo que a evitar la acumulación de "material" en sus depósitos se refiere?, a buen seguro el mismo que si de chatarra se tratase, y más teniendo en cuenta que ese "material" requiere ser alimentado, necesita unas condiciones mínimamente dignas de "almacenaje" y también, atención médica para su "mantenimiento" en determinadas ocasiones. En definitiva, que el negocio es el negocio y en vez de fuego o trituradora sería el gas o la inyección, ambos métodos lentos y que no ahorran sufrimientos sobre todo si nos tiramos a las "ofertas", pero el podenco al que un cazador le dió una paliza y abandonó moribundo, acabará “ultimado” y enterrado como si fuese una tostadora destartalada.
No voy a criticar la estrategia comercial de este tipo de empresarios, por más que no comprenda cómo pueden tener estómago no para recoger a los animales abandonados, pero sí para maltratarlos durante unos pocos días y después ejecutarlos sin el menor remordimiento (si ya me cuesta denominarlo sacrificio no les cuento cómo me revuelve el eufemismo de "dormirlos", considero ese término un ejemplo de hipocresía y de cinismo repugnante, porque no es más que una ejecución y efectuada a una víctima que nada ha hecho para merecer tan espantosa suerte). A quien creo que le corresponde la responsabilidad última y por lo tanto el desprecio por un acto tan sucio y tan criminal, es a los políticos que quieren desembarazarse de un problema y lo hacen del modo más negligente y cruel posible.
Este sistema se está poniendo de moda y cada día son más las localidades que han pasado a manos privadas el asunto de recogida, atención y albergue de animales abandonados. La siguiente en la lista es la Comunidad Valenciana de salir adelante la propuesta de la Conselleria de Agricultura de la Generalitat. Y no piensen que van a tener escrúpulos a la hora de decidir qué empresa es la que prestará el servicio, no se lo van a conceder a protectoras porque éstas no están en condiciones de competir económicamente con sociedades privadas, les superan eso sí en humanidad, en dedicación y en respeto a los animales, pero esos valores no cuentan para las leyes de mercado. De hecho tenemos casos como el de un pueblo de A Coruña en el que lo viene haciendo una firma dedicada a exterminar ratas. ¿Qué les parece?, sin duda han de estar muy cualificados, profesional y éticamente, para gestionar el cuidado de perros y de gatos.
Si los ciudadanos pudiesen contemplar todo el horror que existe detrás de los muros de las perreras municipales o de aquellas gestionadas por empresas privadas la reacción social seguramente no se haría esperar: animales hacinados en espacios ridículos, sin protección ante el frío o la lluvia, que jamás salen a pasear, viviendo mezclados con sus heces, sin el menor criterio de separación por razas, tamaños o caracteres, lo que provoca frecuentes peleas, pasando hambre, carentes de atención veterinaria cundo están heridos o enfermos y por supuesto, sin que jamás reciban una caricia o una palabra amable.
Actualmente sólo circula esa información muy mutilada en ámbitos animalistas debido al secretismo que impera entre todos los implicados, así los responsables políticos se valen de dicha ignorancia colectiva planificada para seguir gestionando este asunto estableciendo como prioridad la eliminación del problema a los ojos de la gente, sabiendo que pocos se van a parar a pensar qué es lo que ha ocurrido con el perrito negro que ayer vieron merodeando por la puerta de su casa y que hoy ha desaparecido. Tenemos ejemplos parecidos en los que los retirados de la circulación eran animales humanos: en nuestro País lo hizo Jesús Gil en Marbella con aquellos que por menesterosos o "políticamente incorrectos" su presencia resultaba inconveniente; y hace bien poco ocurrió en China con motivo de los Juegos Olímpicos, donde misteriosamente desaparecieron todos los que afeaban el paisaje. ¿Para qué combatir la miseria pudiendo desterrar o esconder a los miserables?.
Una vez más, la ineptitud de los políticos se hace patente, pero en este caso la ejercitan plenamente conscientes y conocedores del sufrimiento que su ruin gestión provoca. Ellos saben que no están eliminando el problema, únicamente apartan de la circulación lo más rápido que pueden los síntomas de su pésima labor en una especie de carrera frenética y absurda, porque nada están haciendo por disminuir la proliferación de perros y de gatos vagabundos, no se ataca a las causas que originan esta población de animales buscando comida y cobijo y por lo tanto, el proceso seguirá en una especie de bucle absurdo y sangriento, porque se está tirando de escoba para barrer cuando lo razonable, lo justo, lo inteligente y lo digno, sería que el comportamiento de la gente y la incompetencia de la administración, no propiciasen la generación continua de unos "residuos" capaces de sentir miedo y dolor.
Repetir cuál tendría que ser la estrategia a seguir resulta doloroso porque no se entiende que haya que convencer a nadie de la necesidad de no matar para arreglar algo, y también se antoja ya estúpido porque sabemos que van a seguir permaneciendo impasibles. Ellos conocen muy bien las soluciones pero no hay interés ni voluntad en ponerlas en práctica. Les resulta más "barato" y "cómodo" llevar a cabo acciones inmediatas nada efectivas, que enfrentarse al asunto con una visión a largo plazo usando métodos que sí lo resolverían, tales como: ir acabando con la cría de perros y con su venta en tiendas, campañas de adopción con especial atención a los colegios, obligatoriedad del microchip y vigilancia de su cumplimiento, censos de perros y de gatos, actuaciones municipales de esterilización, endurecimiento de las penas por maltrato y abandono, prohibición de la caza con perro, un sistema de sanidad veterinaria gratuito para aquellos animales sin propietario o cuyos dueños no tuviesen recursos y por supuesto, ayudas a los albergues y protectoras en los que no se mate a los animales, para dotarlas de recursos adecuados y suficientes.
Los Ayuntamientos siempre se escudan en no tener medios ni dinero para emprender acciones similares, pero lo cierto es que a la larga el gasto es mucho mayor con la política inútil actual, y que de este modo jamás erradicarán el problema. Es intolerable y merece una repulsa generalizada dejar el destino de esos animales en manos de unos empresarios cuyo único objetivo, es que su negocio les resulte rentable y sea duradero, lo que por encima de cualquier explicación más o menos falsa que quieran darnos, y más allá de que intenten hacernos creer que esas perreras son hogares confortables para estas criaturas donde no les falta alimento, ni cuidados, ni cariño, ni condiciones adecuadas, realmente significa que serán tratados como desechos y por lo tanto eliminados lo antes posible, no atendiendo a su sufrimiento ni tampoco al derecho que en justicia les asiste a una vida digna, sino basándose en criterios de eficiencia empresarial, y eso se lo aseguro, no ahorra padecimientos a estos animales, sólo se los incrementa.
No quieran engañarnos señores políticos, la realidad es que en estos centros de exterminio el plazo legal para matar a perros y gatos es corto, muy corto, no suele ser superior a diez días; no se divulgan los animales allí encerrados para intentar encontrar adoptantes y si alguien por su cuenta va a buscar uno, todo son problemas y el horario de visitas muy reducido, además de no dejar ver las instalaciones sabedores de las pésimas condiciones en las que sobreviven. Si los miembros de alguna protectora pretenden atender a estas desdichadas criaturas, lavarlos, llevarles comida, jugar con ellos o darles simplemente un poco de amor, todo son trabas o directamente negativas, porque cuanto menos testigos ajenos al negocio, mucho mejor para evitar la difusión de las tropelías que allí se cometen. Esta historia se repite, desde Córdoba hasta Orense, desde Tarragona hasta Huelva, pasando por Albacete o por Madrid y ahora, si nadie lo evita, también en Valencia.
No se atreverán a dejarnos entrar libremente en esos lugares, a hacer fotografías, a acudir con periodistas, claro que no. Desprecian el principio de una gestión pública transparente, nos desprecian a los ciudadanos y sobre todo, desprecian a los animales, a esos hasta el punto de que lo que hacen con ellos es asesinarlos. Los matan porque están por las calles, cuando son Ustedes, señores elegidos para servir a la Sociedad y que cobran por ello, con su política necia, con su tolerancia ante ciertos actos de los hombres y con su inmensa avaricia y egoísmo, los culpables de la terrible situación de esos perros y gatos. Pero es más cómodo para Ustedes matarlos porque ellos no pueden quejarse ni rebelarse. Su política ante los animales abandonados es sencillamente inmunda y cruel y la intención de poner en manos de empresarios las barbaridades que con ellos están cometiendo, es conseguir que subsistan en un medio más precario todavía, que pierdan cualquier oportunidad de salvarse, y que mueran antes y lo hagan de un modo más lento. Están, en una palabra, privatizando un crimen y lo hacen, porque no les da la gana de emplear tiempo y recursos en reducir el número de animales abocados a ese final tan espantoso. Pero para corridas de toros y encierros sí que hay partidas en los presupuestos.
Allí donde han tomado la iniciativa de poner en práctica algunas de esas medidas el problema ha ido disminuyendo y ya no necesitan ejecutar a estas criaturas, pero claro, Ustedes no han alcanzado todavía ese grado de decencia y de efectividad en el desempeño de la función pública. Y los ciudadanos preferimos mirar hacia otro lado, pues a cualquiera con un mínimo de sensibilidad le repugna ver como un perro famélico, atemorizado, tembloroso y con las cicatrices físicas y psicológicas de una existencia marcada por los padecimientos, agoniza en soledad durante muchos minutos tras serle administrada una inyección para acabar con su vida, sin que se le haya otorgado la mínima oportunidad de encontrar un hogar donde dar y recibir cariño. Sin embargo, los criadores les siguen suministrando cachorros a los comercios donde nos los pondrán detrás de una vitrina para que nuestros hijos se conmuevan y se los compren, mientras miles de ellos, que acáso también comenzaron su vida como el “peluche adorable” adquirido en una tienda, son ejecutados en las perreras. Y aún se atreven a hablarnos de "nuestros fieles compañeros" y de "el mejor amigo del hombre". Damos asco señores, Ustedes por hacerlo y nosotros por consentirlo.
Dicen que en España no existe la pena de muerte y esa es una afirmación falsa, claro que la tenemos; las ejecuciones se suceden a diario y los condenados no suelen permanecer en el corredor más allá de un mes. En nuestro País tenemos perreras en las que todos los días perros y gatos son eliminados en la más absoluta soledad, tan solo acompañados por aquellos que van a correr la misma suerte y por supuesto y a diferencia de los humanos, sin la asistencia de un abogado. Aunque realmente tampoco sería necesaria la presencia de un letrado para defenderlos porque ninguna de estas criaturas ha cometido un delito. Se les mata porque sobran, porque molestan, porque el sistema que fomenta su abandono no sabe qué hacer con ellos y lo único que se les ocurre para "gestionar" esta cuestión, es inyectarles una dosis de una sustancia letal lo más barata posible, para ahorrar en costes lo que se gana en sufrimiento. Cada minuto que tarda en morir uno de estos seres mientras agoniza, y son muchos, se traduce en euros que sirven para subvencionar la tauromaquia o para pagar un sueldo de por vida a los ministros retirados.
Todos los días mi correo se llena de peticiones desesperadas de acogida de perros que en las próximas horas van a ser ajusticiados – creo que me he equivocado utilizando un término derivado de la palabra justicia -. Gran parte de ellos han llegado a las perreras con heridas después de haber sido maltratados o víctimas de un intento fallido de asesinato, estos últimos habitualmente a manos de cazadores; muchos son perros ancianos o con alguna minusvalía: ceguera, a falta de alguna extremidad, con leishmania o simplemente perros "feos", y si los que no pertenecen a estos grupos tienen extremadamente difícil su salvación, aquellos que están tocados por alguna de las desgracias que acabo de enumerar están abocados con toda probabilidad a esa muerte lenta y jamás merecida porque nadie repara en ellos.
Hay varias cuestiones que entran en juego en este macabro asunto: la reproducción de los perros, la compraventa de los mismos, su abandono y el destino que les espera a aquellos que van a parar a dependencias municipales. Esto es una cadena infernal que nace de la negligencia y desinterés de nuestros gobernantes en este problema, pasa por la actitud irresponsable de muchos ciudadanos y acaba de forma trágica con unos protocolos de actuación en los que queda patente que el crimen ha encontrado su espacio en las ordenanzas locales.
La pregunta final para justificar tanta crueldad, ¿qué hacemos con los perros que se recogen?, va encontrando respuesta en cada uno de los aspectos que propician esa presencia masiva de canes en la calle; el problema es que los que tienen la capacidad para atajar esta realidad no tienen el menor interés en que desaparezca pues les pueden la cobardía, el miedo a perder votos, el desinterés en destinar dinero a este asunto y por lo tanto, desviarlo de otros aspectos que personalmente les resultan mucho más lucrativos, la falta de iniciativas para una toma de conciencia social todavía muy escasa por más que cada día sea mayor el compromiso para acabar con estas ejecuciones y cómo no, una carencia de sensibilidad escalofriante.
Ya sé que los perros les traen sin cuidado Señores políticos, también soy consciente de que su muerte no suele trascender y que lo que Vds. más temen es la publicidad en sus actos cuando ésta les puede resultar perjudicial, por eso las cámaras de ejecución de las perreras son un mundo oscuro y silenciado, porque si la gente pudiese contemplar el proceso los gritos de repulsa harían enrojecer sus rostros de vergüenza, si es que todavía les queda alguna. Ya sé que son capaces en campaña electoral de hacerse la foto con un perrito de un refugio porque así se lo ha aconsejado su asesor, pero más allá de sus calculadas actuaciones, debería de prevalecer en sus decisiones una ética que es exigible en quien ha recibido la confianza del Pueblo para gobernar y esta labor, no se reduce a los seres humanos, a los que por otra parte tienen bastante desasistidos, sino que también ha de hacerse extensiva a los animales que forman parte de la realidad y del entorno en el que nos desenvolvemos, y si esta propuesta les parece descabellada, les recuerdo que un País nada sospechoso de ser atrasado, como es Austria, contempla en bienestar animal dentro de su Constitución y que ha creado un cuerpo de inspectores para velar por su cumplimiento; pero claro, el ejemplo no parece ser extrapolable a nuestra España tan torera y tan amante de tradiciones salvajes, en las que muchos dirigentes suelen ocupar puestos de honor para asistir a esos homenajes a la estulticia y a la crueldad.
- Censo obligatorio para todos los perros con dueño, incluidos por supuesto los dedicados a la caza, con inspecciones establecidas para comprobar su cumplimiento.
- De las cuantiosas subvenciones que destinan a perreras en las que se mata con el objeto de ser empleadas en mejoras que jamás llegan, (véase el caso de la Perrera de O Carballiño).
Hay recursos económicos y hay terrenos públicos suficientes para acometer todas estas medidas y no olvidemos que llevarlas a cabo de forma satisfactoria, supone que cada vez el problema vaya a menos y por lo tanto, los recursos que haya que destinarle también. Lo que no estoy tan seguro es de que exista la suficiente sensibilidad por parte de los políticos para acabar con la pena de muerte en nuestro País. Tal vez si a sus correos llegasen los mensajes con los que desayunamos cada jornada miles de ciudadanos empezarían a pensar en que son responsables últimos de la muerte de innumerables seres vivos todos los días por indolencia, egoísmo y cobardía. A juzgar por el discurso necio de muchos hombres, uno llega a la conclusión de que una de las características más atractivas de los animales es su incapacidad para articular palabras, lástima que esa misma peculiaridad sirva para condenarlos a un destino atroz en la certeza de que nunca podrán hacer valer sus derechos por sus propios medios y tal vez por eso, algunos sean eliminados directamente en la calle pocas horas antes de que fuesen a ser recogidos por miembros de una Protectora, circunstancia que conocían sus verdugos, (Pancho y su compañera hace muy pocos días en Aguilar de la Frontera).
A veces la muerte se empeña en convertirse en huésped de alguna criatura y en su insistencia por lograrlo, que llega a resultar estremecedora, llama en repetidas ocasiones ý bajo distintas formas hasta conseguir su objetivo. En esta historia lo ha hecho al menos dos veces de modo anónimo - no sabemos si a través de la misma o de diferentes personas y empleo este sustantivo por identificar la especie que no los supuestos atributos morales que debería de poseer - y una tercera, la definitiva, utilizando para su propósito a quien se le concibe dedicado a justamente lo contrario, a defender la vida; estamos hablando de un veterinario y de un perro que ha muerto a sus manos. Si los dos primeros intentos llevados a cabo por un miserable, por algún individuo brutal y cobarde resultan repugnantes, el último provoca la nausea y una indignación incontenible, sabiendo que aquel que juró comprometerse al cuidado de la salud y del bienestar de los animales se ha convertido en el brazo ejecutor de una decisión que una vez más, como es habitual, parece proceder del político de turno, un sujeto que presuntamente no tiene el menor reparo en acudir a la muerte de un ser inocente y maltratado hasta la saciedad como solución más cómoda a un "problema" existente en las calles de su Pueblo. Lo que tanto uno como otro han preferido ignorar aún teniendo pleno conocimiento del hecho, es que varias personas estaban ayudando al animal con la intención de salvarlo y que su retirada para ser sometido a los cuidados que requería era inmediata. No dio tiempo, un profesional del servicio a los ciudadanos y otro de la atención veterinaria, se confabularon para acabar con la vida de un perro malherido que a nadie molestaba.
Este suceso, truculento hasta el extremo, ha acaecido en la Localidad de Aguilar de la Frontera, en la Provincia de Córdoba y tiene como infortunado protagonista a un mastín al que aquellos que estaban intentando salvarle bautizaron como Pancho; también su compañera, una mastina, ha sufrido las consecuencias de la brutalidad humana que en este caso se ha manifestado por un cauce institucional, ya que la hembra, que a diferencia del perro no estaba herida, ha corrido la misma suerte siniestra y ha sido sacrificada por el "médico" de los animales. En un instante todos los llamamientos de ayuda, todo el esfuerzo encaminado a recuperar a estos dos seres para curarle en el caso del macho y que ambos pudieran ser posteriormente adoptados, se ha transformado en dolor e impotencia ante su muerte absurda y salvaje. Si no fuera porque ni el Código Penal lo admite anclado como se encuentra en posturas de indefensión para los animales, ni el diccionario lo contempla cuando la víctima es irracional, el único calificativo que merece este acto es el de asesinato, al menos yo así lo concibo y para mí la actitud de los responsables, tanto la de los que intentaron darle muerte pero fracasaron como la de aquellos que cumplieron su objetivo, sólo puede ser denominada como criminal.
La historia comienza con la aparición de un mastín jovencito acompañado de una hembra cachorrita en una calle de esta Población. El animal presentaba un tremendo golpe en su cabeza, alguien había intentado destrozársela probablemente con un hacha o con un pico a juzgar por el aspecto del mismo y aunque no logró matar al perro, éste mostraba como resultado de la acción infame una herida amplia, profunda y que de no tratarse, acabaría con su vida porque la infección era inevitable si no se le dispensaba atención veterinaria; en el caso de procurarle la asistencia médica adecuada y a pesar de la gravedad de la lesión, el animal se habría podido restablecer. Por si fuese poco esa acción abyecta y cruel, una conducta de la que cuesta imaginar que alguien sea capaz, ya que está muy lejos del concepto de persona aquel que no tiene reparo en sostener un instrumento como el que utilizaron y en descargarlo con toda su fuerza sobre la testa de un perro inofensivo e indefenso, por si no era suficiente con eso decía, alguien, desconozco si el mismo u otro, trató de ahorcar al can utilizando un alambre que fue arrancado de su cuello por unos chicos que además de alimentarlo, socorrieron al animal cuando lo vieron herido y arrastrando el cable metálico que algún sujeto ruin y cobarde intentó usar para matarlo. En Aguilar vive una chica, hermana de una de las que liberó a Pancho de la soga, que emplea buena parte de su tiempo y de sus recursos en ayudar a los perros que aparecen abandonados y muchas veces con heridas; no olvidemos que nos estamos refiriendo a una zona en la que abundan los cazadores y hay un gran número de galgueros, no parece necesario explicar cómo se suelen comportar estos deportistas entregados a la muerte de animales con sus perros, de hecho esta mujer tiene entre otros acogido en su casa a un galgo que apareció con las patas fracturadas. Fue ella la que en cuanto le informaron de la presencia del mastín con el cráneo abierto y de su compañera los alimentó y trató por todos los medios de recoger principalmente al macho para que fuese atendido. Intentó sedarlo con pastillas pero no lo consiguió y después de difundir lo que estaba pasando y de solicitar colaboración, logró que desde la Protectora El Arca de Noé de Córdoba se ofrecieran a ayudarle, para ello se desplazarían varias personas del Albergue hasta la Localidad incluida una veterinaria, que se brindó a ingresarlo en el Hospital Veterinario de Córdoba corriendo ella con todos los gastos y teniéndolo en acogida mientras se recuperaba y hasta que no se le encontrase un hogar de adopción.
Pasada la desesperación inicial de esta chica y viendo que al fin se le iba a poder proporcionar al animal la asistencia que necesitaba, ya que el estado de su herida en la cabeza así lo requería sin más dilación, se puso en contacto con un Veterinario del Pueblo que además de tener una Clínica privada también trabaja para el Ayuntamiento, explicándole que en las próximas horas llegarían unas personas para trasladar al animal a Córdoba y rogándole que acudiese con ella al lugar donde se encontraba el mastín para dormirlo y poder ella preparar su traslado. Incomprensiblemente este veterinario se negó, alegando entre otros despropósitos que el perro era demasiado agresivo, una falsedad que queda demostrada ante el hecho de que unos ciudadanos sin su pretendida experiencia en el trato de animales, pudieron soltar el cable de su cuello sin recibir la menor agresión por su parte, y además de esta actitud, absolutamente despreciable en quien se dice comprometido en el bienestar de los animales, le da a la desesperada mujer de plazo hasta el día siguiente para tratar de sedarlo ella por su cuenta o si no lo sacrificará, cuando la chica, temiéndose lo peor, le reitera que están a punto de llegar al Pueblo un grupo de personas para hacerse cargo del perro. Este hombre rechazaba inyectar un calmante al can pero al parecer, no tenía inconveniente en administrarle un eutanásico. Al cabo de unas horas la joven consiguió ponerse en contacto con otra veterinaria que atiende en la Localidad para solicitarle que anestesiara al perro ya que venían a por él, pero en ese instante todo su esfuerzo por salvar la vida al animal, toda su ilusión sabiendo que al fin recibiría los cuidados que requería se desmoronaron dando paso a la incredulidad, a la rabia y a un dolor que todavía le impide hablar de lo ocurrido sin romper a llorar; se entera por esta veterinaria que su colega de profesión, que no de ética y de sensibilidad, ya lo ha matado pero no queda ahí la cosa, de paso también ha acabado con la vida de la hembra, una mastina que acompañaba permanentemente al perro herido y que estaba completamente sana. No llegó ni tan siquiera a respetar el margen de tiempo que dio a la chica para cumplir su siniestra amenaza, ya que antes de que éste venciese y según una vecina testigo de lo ocurrido, el veterinario fue a por los dos perros con la presunta intención de acabar con su vida.
Puesta una trabajadora de la Protectora La Guarida de Puente Genil en contacto con el veterinario para averiguar el porqué de su conducta y para preguntarle si tenía por costumbre matar animales jóvenes e incluso sanos, él se negó a contestar y también a confirmar si los había sacrificado, alegando que era un trabajador del Ayuntamiento y que habría de ser esta Corporación la que aclarase lo ocurrido, añadiendo que no era el día ni la hora adecuada para telefonearle. La llamada se hizo este domingo a las cuatro de la tarde a su móvil permanente de urgencias, un número que parece estar operativo para seguir las órdenes de ejecución provenientes de la alcaldía o para atender a los cazadores, pero no para atender la llamada de una ciudadana interesada por aclarar lo ocurrido en una Localidad en la que los casos de abandono sobre todo de perros usados para actividades cinegéticas son continuos y en muchos de ellos con el animal herido y en condiciones lastimosas.
Estos son los hechos, los macabros y sangrantes hechos y conviene aclarar para terminar, que por una parte el veterinario que se negó a ayudar a la chica pero no perdió un instante en su afán por matar a los dos animales, es propietario de una Clínica que en buena parte se nutre de clientes cazadores. Por otra también es oportuno conocer que el Ayuntamiento para el que también trabaja este veterinario, al menos hasta finales de año carecía presuntamente de un convenio de recogida de animales abandonados con alguna perrera y aún en el caso de que ahora disponga del mismo, extremo que habría que comprobar, tampoco espera el plazo preceptivo por Ley antes de proceder al sacrificio de estas criaturas. Su política al respecto parece basarse en la eliminación inmediata de los perros, tanto si están heridos como si se encuentran en perfecto estado y para ello, cuentan con los eficientes servicios de un profesional de la veterinaria cuya ausencia de consideración hacia la protección de los animales roza la bajeza y envilece de modo repugnante su conducta, pues sabiendo que un perro tiene la oportunidad de ser curado de las tremendas heridas que algún miserable le provocó y que su único esfuerzo ha de ser procurarle un sedante, se niega a tan sencilla acción pero se apresura en darle muerte. Y en el caso de la hembra ni tan siquiera puede alegar que quería evitarle padecimiento físico, pues la mastina estaba sana. Los ejecutó, que otro nombre no tiene su comportamiento, porque probablemente recibió la orden desde el Ayuntamiento y así lo confirma su respuesta cuando se le preguntó por los hechos. Ahora queda averiguar cuál es el protocolo de actuación del Equipo de Gobierno Socialista de Aguilar de la Frontera en estos casos, porque a juzgar por lo ocurrido se limita a atrapar a los perros y a matarlos sin demora, sea cual sea el estado del animal.