MALTRATO ANIMAL: UN CRIMEN LEGAL



ESTA PÁGINA CONTIENE IMÁGENES MUY DURAS Y TEXTO QUE POR SU CRUDEZA, PUEDE RESULTAR DESAGRADABLE Y HERIR LA SENSIBILIDAD. TANTO LAS FOTOGRAFÍAS COMO LO QUE SE HA ESCRITO NO HACE MÁS QUE MOSTRAR UNA REALIDAD BRUTAL, PERO SI CONSIDERA QUE PUEDE VERSE AFECTADO AL CONTEMPLAR LO QUE AQUÍ SE EXPONE, NO SIGA ADELANTE.

Quien asume la tortura y el asesinato de otros seres como algo ajeno, es tan responsable como el torturador y el asesino.

"Los hombres son nazis para los animales y su vida es un eterno Treblinka". (Isaac Bashevis Singer- Premio Nóbel).

Después de que todo se haya dicho y hecho, quedará mucho más por hacer que por decir. (Jane Goodall)

Ante la injusticia la cobardía se viste de silencio. (Julio Ortega)



lunes, 30 de marzo de 2009

Pancho y el veterinario municipal que no quiso sedarlo pero sí matarlo


A veces la muerte se empeña en convertirse en huésped de alguna criatura y en su insistencia por lograrlo, que llega a resultar estremecedora, llama en repetidas ocasiones ý bajo distintas formas hasta conseguir su objetivo. En esta historia lo ha hecho al menos dos veces de modo anónimo - no sabemos si a través de la misma o de diferentes personas y empleo este sustantivo por identificar la especie que no los supuestos atributos morales que debería de poseer - y una tercera, la definitiva, utilizando para su propósito a quien se le concibe dedicado a justamente lo contrario, a defender la vida; estamos hablando de un veterinario y de un perro que ha muerto a sus manos. Si los dos primeros intentos llevados a cabo por un miserable, por algún individuo brutal y cobarde resultan repugnantes, el último provoca la nausea y una indignación incontenible, sabiendo que aquel que juró comprometerse al cuidado de la salud y del bienestar de los animales se ha convertido en el brazo ejecutor de una decisión que una vez más, como es habitual, parece proceder del político de turno, un sujeto que presuntamente no tiene el menor reparo en acudir a la muerte de un ser inocente y maltratado hasta la saciedad como solución más cómoda a un "problema" existente en las calles de su Pueblo. Lo que tanto uno como otro han preferido ignorar aún teniendo pleno conocimiento del hecho, es que varias personas estaban ayudando al animal con la intención de salvarlo y que su retirada para ser sometido a los cuidados que requería era inmediata. No dio tiempo, un profesional del servicio a los ciudadanos y otro de la atención veterinaria, se confabularon para acabar con la vida de un perro malherido que a nadie molestaba.


Este suceso, truculento hasta el extremo, ha acaecido en la Localidad de Aguilar de la Frontera, en la Provincia de Córdoba y tiene como infortunado protagonista a un mastín al que aquellos que estaban intentando salvarle bautizaron como Pancho; también su compañera, una mastina, ha sufrido las consecuencias de la brutalidad humana que en este caso se ha manifestado por un cauce institucional, ya que la hembra, que a diferencia del perro no estaba herida, ha corrido la misma suerte siniestra y ha sido sacrificada por el "médico" de los animales. En un instante todos los llamamientos de ayuda, todo el esfuerzo encaminado a recuperar a estos dos seres para curarle en el caso del macho y que ambos pudieran ser posteriormente adoptados, se ha transformado en dolor e impotencia ante su muerte absurda y salvaje. Si no fuera porque ni el Código Penal lo admite anclado como se encuentra en posturas de indefensión para los animales, ni el diccionario lo contempla cuando la víctima es irracional, el único calificativo que merece este acto es el de asesinato, al menos yo así lo concibo y para mí la actitud de los responsables, tanto la de los que intentaron darle muerte pero fracasaron como la de aquellos que cumplieron su objetivo, sólo puede ser denominada como criminal.

La historia comienza con la aparición de un mastín jovencito acompañado de una hembra cachorrita en una calle de esta Población. El animal presentaba un tremendo golpe en su cabeza, alguien había intentado destrozársela probablemente con un hacha o con un pico a juzgar por el aspecto del mismo y aunque no logró matar al perro, éste mostraba como resultado de la acción infame una herida amplia, profunda y que de no tratarse, acabaría con su vida porque la infección era inevitable si no se le dispensaba atención veterinaria; en el caso de procurarle la asistencia médica adecuada y a pesar de la gravedad de la lesión, el animal se habría podido restablecer. Por si fuese poco esa acción abyecta y cruel, una conducta de la que cuesta imaginar que alguien sea capaz, ya que está muy lejos del concepto de persona aquel que no tiene reparo en sostener un instrumento como el que utilizaron y en descargarlo con toda su fuerza sobre la testa de un perro inofensivo e indefenso, por si no era suficiente con eso decía, alguien, desconozco si el mismo u otro, trató de ahorcar al can utilizando un alambre que fue arrancado de su cuello por unos chicos que además de alimentarlo, socorrieron al animal cuando lo vieron herido y arrastrando el cable metálico que algún sujeto ruin y cobarde intentó usar para matarlo. En Aguilar vive una chica, hermana de una de las que liberó a Pancho de la soga, que emplea buena parte de su tiempo y de sus recursos en ayudar a los perros que aparecen abandonados y muchas veces con heridas; no olvidemos que nos estamos refiriendo a una zona en la que abundan los cazadores y hay un gran número de galgueros, no parece necesario explicar cómo se suelen comportar estos deportistas entregados a la muerte de animales con sus perros, de hecho esta mujer tiene entre otros acogido en su casa a un galgo que apareció con las patas fracturadas. Fue ella la que en cuanto le informaron de la presencia del mastín con el cráneo abierto y de su compañera los alimentó y trató por todos los medios de recoger principalmente al macho para que fuese atendido. Intentó sedarlo con pastillas pero no lo consiguió y después de difundir lo que estaba pasando y de solicitar colaboración, logró que desde la Protectora El Arca de Noé de Córdoba se ofrecieran a ayudarle, para ello se desplazarían varias personas del Albergue hasta la Localidad incluida una veterinaria, que se brindó a ingresarlo en el Hospital Veterinario de Córdoba corriendo ella con todos los gastos y teniéndolo en acogida mientras se recuperaba y hasta que no se le encontrase un hogar de adopción.

Pasada la desesperación inicial de esta chica y viendo que al fin se le iba a poder proporcionar al animal la asistencia que necesitaba, ya que el estado de su herida en la cabeza así lo requería sin más dilación, se puso en contacto con un Veterinario del Pueblo que además de tener una Clínica privada también trabaja para el Ayuntamiento, explicándole que en las próximas horas llegarían unas personas para trasladar al animal a Córdoba y rogándole que acudiese con ella al lugar donde se encontraba el mastín para dormirlo y poder ella preparar su traslado. Incomprensiblemente este veterinario se negó, alegando entre otros despropósitos que el perro era demasiado agresivo, una falsedad que queda demostrada ante el hecho de que unos ciudadanos sin su pretendida experiencia en el trato de animales, pudieron soltar el cable de su cuello sin recibir la menor agresión por su parte, y además de esta actitud, absolutamente despreciable en quien se dice comprometido en el bienestar de los animales, le da a la desesperada mujer de plazo hasta el día siguiente para tratar de sedarlo ella por su cuenta o si no lo sacrificará, cuando la chica, temiéndose lo peor, le reitera que están a punto de llegar al Pueblo un grupo de personas para hacerse cargo del perro. Este hombre rechazaba inyectar un calmante al can pero al parecer, no tenía inconveniente en administrarle un eutanásico. Al cabo de unas horas la joven consiguió ponerse en contacto con otra veterinaria que atiende en la Localidad para solicitarle que anestesiara al perro ya que venían a por él, pero en ese instante todo su esfuerzo por salvar la vida al animal, toda su ilusión sabiendo que al fin recibiría los cuidados que requería se desmoronaron dando paso a la incredulidad, a la rabia y a un dolor que todavía le impide hablar de lo ocurrido sin romper a llorar; se entera por esta veterinaria que su colega de profesión, que no de ética y de sensibilidad, ya lo ha matado pero no queda ahí la cosa, de paso también ha acabado con la vida de la hembra, una mastina que acompañaba permanentemente al perro herido y que estaba completamente sana. No llegó ni tan siquiera a respetar el margen de tiempo que dio a la chica para cumplir su siniestra amenaza, ya que antes de que éste venciese y según una vecina testigo de lo ocurrido, el veterinario fue a por los dos perros con la presunta intención de acabar con su vida.

Puesta una trabajadora de la Protectora La Guarida de Puente Genil en contacto con el veterinario para averiguar el porqué de su conducta y para preguntarle si tenía por costumbre matar animales jóvenes e incluso sanos, él se negó a contestar y también a confirmar si los había sacrificado, alegando que era un trabajador del Ayuntamiento y que habría de ser esta Corporación la que aclarase lo ocurrido, añadiendo que no era el día ni la hora adecuada para telefonearle. La llamada se hizo este domingo a las cuatro de la tarde a su móvil permanente de urgencias, un número que parece estar operativo para seguir las órdenes de ejecución provenientes de la alcaldía o para atender a los cazadores, pero no para atender la llamada de una ciudadana interesada por aclarar lo ocurrido en una Localidad en la que los casos de abandono sobre todo de perros usados para actividades cinegéticas son continuos y en muchos de ellos con el animal herido y en condiciones lastimosas.

Estos son los hechos, los macabros y sangrantes hechos y conviene aclarar para terminar, que por una parte el veterinario que se negó a ayudar a la chica pero no perdió un instante en su afán por matar a los dos animales, es propietario de una Clínica que en buena parte se nutre de clientes cazadores. Por otra también es oportuno conocer que el Ayuntamiento para el que también trabaja este veterinario, al menos hasta finales de año carecía presuntamente de un convenio de recogida de animales abandonados con alguna perrera y aún en el caso de que ahora disponga del mismo, extremo que habría que comprobar, tampoco espera el plazo preceptivo por Ley antes de proceder al sacrificio de estas criaturas. Su política al respecto parece basarse en la eliminación inmediata de los perros, tanto si están heridos como si se encuentran en perfecto estado y para ello, cuentan con los eficientes servicios de un profesional de la veterinaria cuya ausencia de consideración hacia la protección de los animales roza la bajeza y envilece de modo repugnante su conducta, pues sabiendo que un perro tiene la oportunidad de ser curado de las tremendas heridas que algún miserable le provocó y que su único esfuerzo ha de ser procurarle un sedante, se niega a tan sencilla acción pero se apresura en darle muerte. Y en el caso de la hembra ni tan siquiera puede alegar que quería evitarle padecimiento físico, pues la mastina estaba sana. Los ejecutó, que otro nombre no tiene su comportamiento, porque probablemente recibió la orden desde el Ayuntamiento y así lo confirma su respuesta cuando se le preguntó por los hechos. Ahora queda averiguar cuál es el protocolo de actuación del Equipo de Gobierno Socialista de Aguilar de la Frontera en estos casos, porque a juzgar por lo ocurrido se limita a atrapar a los perros y a matarlos sin demora, sea cual sea el estado del animal.

Si estos hechos no se investigan y no se depuran las responsabilidades, de nuevo estaremos otorgando razones a los que maltratan a los animales para seguir con sus prácticas, ya que la impunidad por sus acciones les proporciona total tranquilidad a la hora de continuar con ellas. Y por supuesto, una vez más nos estaremos ganando a pulso la fama de ser uno de los Países de Europa en los que el respeto a los animales es más escaso, no ya por parte de los Ciudadanos, sino por la del Estado. Y mientras Pancho y su compañera se pudren y nosotros esperamos como siempre a ver si pasa algo, la chica de este Pueblo continuará ayudando a los perros que aparecen abandonados y golpeados por sus calles, y lo hará tragándose al tiempo las lágrimas por el dolor de este espantoso y absurdo suceso y preguntándose cuándo volverá a presentarse la muerte en forma de Alcalde y de veterinario municipal metidos a verdugos. Si el crimen cometido con Pancho, golpeado con un hacha, a punto de ser ahorcado y al final asesinado, al igual que su compañera, quedan en la nada, espero que la vergüenza por su miseria moral atenace las entrañas de los responsables directos de estos actos y de aquellos que los consienten con tanta intensidad como la del dolor que muchos sentimos, horrorizados por estos episodios brutales y por la falta de dignidad y sensibilidad que demuestran los que podrían y deberían de evitarlos.

7 comentarios:

Mariano dijo...
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Anónimo dijo...

Que pena, sufrir así, y no llegar a conocer el lado bueno de pocos humanos, cual fue la excusa para matar a la compañerita sana?.
Y cual sería el motivo de estudiar la carrera de veterinaria y no luchar ni salvar a los animales?.
Tendrá corazón este hombre, jamás pondría un perro en sus manos.

Alberto dijo...

Me parece increible que haya gentuza asi, bueno es que no son ni gentuza, la pena es que todo lo que ha sufrido Pancho, no llegue a sufrirlo el algun dia.
Un saludo, muy bueno el blog, me he atrevido a poner la noticia en mi blog por que creo que estas cosas se deben de saber.
http://alberto-infiernorojo.blogspot.com/

lagalgalluenta dijo...

Magnifico articulo.
¡¡¡ No tiene que caer en el olvido !!
Estamos en campaña pidiendole al Ayuntamiento del pueblo explicaciones de lo ocurrido, y el marido de una compañera bloguera, que es concejal de un pueblo de Barcelona, les ha escrito pidiendoles explicaciones.
Cada vez somos más.
Un abrazo y enhorabuena por tu blog.

Fin Maltrato Animal dijo...

El comentario número 1 lo he borrado porque era de contenido publicitario y para hacer negocio con la muerte de animales, ya tenemos bastante con este veterinario matarife de Aguilar de la Frontera.

Pablo Peñalver dijo...

sólo le deseo el mismo final, duro, doloroso, y si es posible sólo. Qué impotencia....

Anónimo dijo...

que horrible que el hombre sea capaz de maltratar asi a los indefensos animales, la gente que hace eso son personas enfermas mentales, que no sienten compasion ni misericordia por nada. hasta cuando existira una ley que defienda a todos los animales.