MALTRATO ANIMAL: UN CRIMEN LEGAL



ESTA PÁGINA CONTIENE IMÁGENES MUY DURAS Y TEXTO QUE POR SU CRUDEZA, PUEDE RESULTAR DESAGRADABLE Y HERIR LA SENSIBILIDAD. TANTO LAS FOTOGRAFÍAS COMO LO QUE SE HA ESCRITO NO HACE MÁS QUE MOSTRAR UNA REALIDAD BRUTAL, PERO SI CONSIDERA QUE PUEDE VERSE AFECTADO AL CONTEMPLAR LO QUE AQUÍ SE EXPONE, NO SIGA ADELANTE.

Quien asume la tortura y el asesinato de otros seres como algo ajeno, es tan responsable como el torturador y el asesino.

"Los hombres son nazis para los animales y su vida es un eterno Treblinka". (Isaac Bashevis Singer- Premio Nóbel).

Después de que todo se haya dicho y hecho, quedará mucho más por hacer que por decir. (Jane Goodall)

Ante la injusticia la cobardía se viste de silencio. (Julio Ortega)



jueves, 10 de noviembre de 2016

Las lecciones de empatía de Cayetano Rivera




Cuando se mata a quien se jura amar y respetar


¿Qué sentiría en su conciencia, y en sus entraňas, si ahora saliese a la luz un vídeo inédito de Hitler en el que se le oyese decir:

—"Ojalá la humanidad se amase y respetase tanto entre sí como yo amo y respeto a los judíos", y acto seguido se marchase a inaugurar Dachau?

¿Qué hemos de sentir, de pensar, de hacer, cómo hemos de apretar los puňos y qué vómito hemos de contener

escuchando las palabras de Cayetano Rivera, matador de toros, declarando que desearía que esos que se hacen (que nos hacemos) llamar animalistas le profesaran (profesáramos) a las personas tanto amor y respeto como él le tiene toro, y contemplar cómo tras soltar eso se aleja de la cámara para torturar a un par de ellos?

A mí con esto se me antoja muy canijo el diccionario. Palabras como repugnancia y calificativos como canalla no reflejan ni la décima parte de lo que ese torero me produce y creo de él, pero consigue revolverme todavía más, y mira que es difícil, que aún haya ciudadanos ciegos y sordos no ya sólo ante el sufrimiento de los animales en la tauromaquia, sino también ante la desfachatez, la hipocresía, la prepotencia y la ruindad (también estos sustantivos se quedan cortos, muy cortos) de un individuo (y no es el único en el ámbito de su profesión) que además de hacer de una carnicería lenta y cruenta de los toros su modo de ganarse la vida nos toma por gilipollas profundos.

Y a pesar de todo, incluidas las náuseas, prefiero esta última explicación, porque no quiero ni pensar que lo que realmente le apetece es que los animalistas salgamos a las calles y, algunas tardes, a partir de las cinco, apuñalemos a mujeres y le cortemos las orejas y el pene a hombres (eso públicamente, a puerta cerrada podríamos multiplicar impunemente el sadismo), porque en eso es en lo que se traduce su maldito amor y respeto a los toros. Y no lo digo yo, hablan sus actos.

Sí, nos contó eso y se fue a torear, o sea, a torturar toros hasta acabar con su vida, pero antes añadió que lo hacía por Adrián -el niňo enfermo en cuyo nombre se organizó esa corrida- y deseando verlo convertido en torero. No me imagino a un antiesclavista pagando el precio de un esclavo por respeto y amor hacia él y enviándolo después a la arena de un circo a matar o a ser muerto por leones, pero sí soy capaz de recordar corridas "benéficas" y recientes en las que el beneficiario recibe calderilla o en las que las cuentas se ocultan. Para cualquier duda contactar con Perera o con el Juli.

No me imagino, es imposible, a Cayetano Rivera dándonos lecciones de empatía, cuando sus manos manchadas con la sangre de seres inocentes ahogan en una crueldad real su hermosa y embustera teoría.

Pero si me imagino, y veo, y no me asombra por más que me produzca arcadas, cómo el lobby taurino es capaz de hacer suya la reflexión, no exclusiva entre los violentos, de que aman a quienes matan, yazga el cadáver de su adoración en un portal o en un albero.