con todo el dolor que eso implica, añadir otros personajes al entramado anterior. Unas víctimas: los toros que las seguirán siendo y los humanos, niños incluídos, que continuarán recibiendo de momento un mensaje institucional de ensalzamiento subvencionado de la violencia con seres vivos.
No
somos idiotas y no es difícil entender que cuando un político asume
la denigrante responsabilidad de que un asunto no sea decidido por
votación, renegando con esa postura de los principios participativos
que juró defender, ésta posiblemente responderá a una de estas dos
razones: o mintió en la toma de posesión de su cargo o ha recibido
lo que considera un justiprecio por traicionar tal compromiso
adquirido ante toda una nación.El Señor Rafael Herrerias, accediendo escoltado al recinto legislativo y realizándole gestos ofensivos a los abolicionistas, se apresuró a desmentir que su presencia en la Asamblea Legislativa fuese una medida de presión calculada para frenar la votación. Y yo le creo, pues me parece que simplemente, como hábil hombre de negocios que es, se encontraba allí para comprobar que el trato que presumiblemente había cerrado con anterioridad fuese respetado. Y así ocurrió. La historia es pródiga en Aurux, Ditalcos y Minurus.
Más
allá de hipotéticas aunque nada improbables corrupciones, se hace
patente que su poder es ancho, sin embargo no tanto como para
conseguir comprar siempre conciencias y voluntades. En Catalunya así
quedó demostrado con la ILP y en DF sin duda también ocurrirá. Lo
hará cuando no existan diputados tan cobardes, antidemocráticos o
adulterados como para despreciar a cambio de... los artículos
contemplados en el Capítulo 1 del Título 2º de la Constitución
Mexicana sobre Soberanía Nacional, y los del Capítulo 1 del Título
1º sobre las condiciones ambientales de educación, desarrollo y
bienestar con especial incidencia en los niños. Esta vez les ha
servido la sucia estrategia desplegada para malograr un plebiscito
que sabían que perderían entre los representantes de la Asamblea,
pero en modo alguno constituye una derrota para el movimiento
abolicionista, que seguirá trabajando como hasta ahora lo ha hecho
por alcanzar la libertad y la justicia que algunos tanto reclaman,
aunque la deseen para torturar criaturas o pisotear principios
democráticos. Y allá algunos con lo que les demande su ética, en
caso de tenerla, y quién sabe si también la ley, por prestarse a
las maquinaciones de los que quieren que la arena de las plazas no
deje de empaparse con los vómitos de sangre de toros agonizantes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario