MALTRATO ANIMAL: UN CRIMEN LEGAL



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Quien asume la tortura y el asesinato de otros seres como algo ajeno, es tan responsable como el torturador y el asesino.

"Los hombres son nazis para los animales y su vida es un eterno Treblinka". (Isaac Bashevis Singer- Premio Nóbel).

Después de que todo se haya dicho y hecho, quedará mucho más por hacer que por decir. (Jane Goodall)

Ante la injusticia la cobardía se viste de silencio. (Julio Ortega)



sábado, 31 de marzo de 2012

¿Qué por qué soy animalista?





La pregunta sería: ¿cómo no serlo?








Porque prefiero la empatía al desprecio que nace del ignorante o del cruel.

Porque si me declaro no racista y no sexista, ¿cómo ser un especista?

Porque los principios que rigen la dominación de los hombres sobre los hombres, son idénticos a los que determinan la de los seres humanos hacia los animales.

Porque no es suficiente con “no causar daño” mientras se permite que otros lo hagan y utilizar la responsabilidad ajena como coartada propia para lavar la conciencia.

Porque mi miedo y mi dolor son
como los suyos, y los leo en sus ojos al igual que se leerían en los míos si fuese yo quien ocupase su lugar.

Porque nada tengo en común con el verdugo salvo la especie. Ni tan siquiera esa mirada que sí me hermana con las víctimas de su infamia y su saña.

Porque he aprendido que el crimen siempre encuentra justificaciones en la boca del criminal. Derecho, se llaman, cuando emanan del Sistema.

Porque mientras al asesino se le permite expresarse, a sus víctimas sólo se les concede el silencio.

Porque el silencio en ellas es imposición y en mí, capacitado para hablar y sabedor de su sufrimiento, significaría cobardía o complicidad con el sayón y sus métodos.

Porque no comprendo que sea la ley de la oferta y la demanda la que determine la licitud o la ilegalidad de la violencia sobre un ser vivo.

Porque la fecha, el lugar, la luz o la música no otorgan belleza ni ética al terror y la agonía de una criatura.

Porque acariciar con ternura a un gato o introducirlo en agua hirviendo vivo y comérselo después sólo es una cuestión geográfica.


Porque un cerdo sufre en España del mismo modo que un perro lo hace en China.

Porque el negacionismo de los campos de exterminio del ayer, fue igual de miserable y letal que es el de los que existen hoy para aquellos que permanecen presos en su interior a la espera de su ejecución.

Porque soy un animal y me importa, y mucho, el ser humano.

Y porque sé que no estoy loco. Y si así fuese, escojo la demencia antes que una cordura cuyo precio sea la sangre de otros.

5 comentarios:

Josu Sein dijo...

Bravo Julio. Y no olvidemos nunca que en el pasado las ejecuciones humanas y los asesinatos de ciertas "minorías" eran legales y no eran consideradas crímenes ante la ley aunque lo fueran éticamente a todas luces.

Daniel dijo...

Cuanta lucidez. Enhorabuena de todo corazón.

Anónimo dijo...

Pues que quieres que te diga? viendo la cara avinagrada de los animalistas
y su expresión triste y melancólica me apunto a no serlo.
Y paso de comidas de coco.
Un saludo.

Fin Maltrato Animal dijo...

Di que sí Anónimo, tú no te comas el coco mientras no te afecte a ti directamente. Pero por favor, cuando seas tú la víctima (no creas que sólo los animales no humanos lo son), que no te parezca mal que nadie se lo coma por ti.

Tus palabras son la mejor definición de tu egoísmo. Poco puedo añadir yo.

Nayarit Delgado dijo...

ME ENCANTA, saber que hay gente que piense como tu y que no solo te quedes esas cosas para ti mismo , sino que lo compartas.