MALTRATO ANIMAL: UN CRIMEN LEGAL



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Quien asume la tortura y el asesinato de otros seres como algo ajeno, es tan responsable como el torturador y el asesino.

"Los hombres son nazis para los animales y su vida es un eterno Treblinka". (Isaac Bashevis Singer- Premio Nóbel).

Después de que todo se haya dicho y hecho, quedará mucho más por hacer que por decir. (Jane Goodall)

Ante la injusticia la cobardía se viste de silencio. (Julio Ortega)



lunes, 4 de enero de 2010

Respuesta de un "exterminador de toros" a Javier Marías

Va Usted, Señor Javier Marías, de adalid de la libertad en su artículo publicado en un conocido Diario con el título de: “Los exterminadores de toros”, y no puedo menos que echarme a temblar cuando la defensa de la suya, es incompatible con dos conceptos a los que este valor debe de ir unido: justicia e igualdad. Ya me explicara, si es capaz de hacerlo, lo justo de torturar a un animal por diversión o lo igualitario de su elección para el papel de eterna víctima. No lo llame libertad, y diga mejor que defiende la dominación sangrienta de unos seres sobre otros, la actitud es igual de despreciable pero ganará en sinceridad.

Y claro, recalca que Usted no es aficionado a las corridas de toros, pues de ese modo pretende nutrir de objetividad sus reflexiones. Pero qué quiere que le diga, yo no tendría que emplear, como Usted indica, los dedos de las dos manos para contar las “escasas” veces que he acudido voluntariamente a algo que no me agrada. A menos que se trate de un caso de masoquismo. Y lo de que “no me gusta pero lo respeto” no sirve, no al menos cuando esa consideración tan peculiar, tan arbitraria, se evapora en el instante de atravesar al toro. Para ser escritor, tiene un conocimiento muy vago de los términos “libertad” y “respeto”.

¿Por qué se empeña en llevar el asunto a una cuestión de nacionalismos?, ¿acáso porque en el terreno del maltrato a los animales no tiene ni un solo argumento coherente que esgrimir?. Pues lidiar a un toro, Señor Marías, es sólo eso: hacer sufrir a un animal y causarle una muerte terrible, y todo por entretenimiento. El resto, se trata únicamente de las veredas por las que su egoísmo y sus intereses les hacen transitar, y es que prefieren no aventurarse por el camino directo y el único real, ese que les obligaría a meter los pies en el reguero de sangre de inocentes que su tradición va dejando. No hablamos de política, lo hacemos de crímenes legales. Aquí no hay conspiraciones “judeomasónicas”, es muerte protegida y subvencionada.

Y puede, pues así lo sugiere, eliminarnos el “ismo” a los animalistas, porque nosotros somos conscientes de nuestra condición de animales, humanos, pero animales. Usted y los suyos, en cambio, han ascendido otro peldaño y desde su realidad fisiológica han trepado, por la vía de la soberbia, al escalón de la dominación. Sin embargo eso nada cambia, es sólo una estratagema que les sirve de coartada, pero tan débil que no soporta el menor análisis desde la ética y el rigor. Por eso se aferran a las divagaciones y a los despropósitos. Desde allá arriba, contemplan a los animales como objetos y a nosotros, los que intentamos protegerlos de ustedes, como peligrosos subversivos. De nuevo, su táctica me recuerda a los tiempos del Caudillo.

¿Para qué repetirle que los toros bravos no son una especie en si mismos?, total, prefieren no atender a esa verdad y en su jactancia, no tienen el menor reparo en contradecir las tesis de los científicos. Nada en todo caso que pueda llamar la atención en los mismos que quieren presentar el sufrimiento del animal como placer.



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Y recuerde que ese franquismo que trata de utilizar como arma arrojadiza contra el movimiento por la abolición de la tauromaquia, y con el que yo sí que le he identificado a Usted en un par de ocasiones, fue el que anuló los derechos obtenidos por la mujer gracias a la Constitución de 1931. La tauromaquia hace algo similar, pero el objeto de indefensión es, en este caso, el toro. No se escandalice, Señor Marías, porque esté comparando “animales racionales” con “animales irracionales”, pues dejando de lado su notable antropocentrismo, la mezquindad moral en la que se basan ambas discriminaciones es similar.

No hace mucho leí un estudio sobre sus novelas titulado: “Javier Marías, una estafa editorial”. En él se hacía un repaso a sus obras y se demostraba como en ellas, la sintaxis y la gramática resultan heridas de muerte. No es que me preocupe, yo nunca he comprado uno de sus libros ni tengo intención de hacerlo, lo que sí me afecta es que más allá de su discutible calidad como escritor (el autor del trabajo le califica como el “peor de todos los tiempos”), la zafiedad salpique la moral que rige su conducta al menos en lo que a la tauromaquia se refiere, porque con ello está contribuyendo a que la tortura de toros en las plazas de este País no llegue a su fin. Y eso que no es aficionado. Igual de sorprendente su argucia, y de retorcida, que cuando nos llama “exterminadores de animales” a los que exigimos respeto por sus derechos fundamentales.

9 comentarios:

La Araña Peluda dijo...

Este sosete y sin duda poco talentoso caballero llegó a ser escritor por la Gracia de Dios, o porque su padre era un personajuelo famoso en el mundo académico. Una de dos. Yo puedo dar fe de que una de las novelas más aburridas y soporíferas que he leido en mi vida llevaba su firma. No hay más que ver el estilo enredado y deforme que usa para insultar un poquito desde la tribuna que El País Semanal le brinda en su condición de hijo de un famosillo. Y no digamos los irrelevantes argumentos que utiliza. El toro al menos goza de una cuarta parte de su vida como un auténtico marajá. Cuanta generosidad tenemos los Amos del Universo con él. Alabado sea Dios y Yo Mismo. Si no fuera por eso, sería sacrificado in situ. Es una vida que no tiene el Valor Sacro de la Magnánima Rentabilidad.

Le sobran dedos para contar las veces que ha ido a los toros, pero es capaz de asegurar que el toro de lidia es una "especie". Y yo me pregunto si no sería preferible no nacer que perecer en medio de una nube de olés y pasodobles. Cuatro años de balde viviendo gracias a la generosidad de Mi Señor no sé si valen un martirio de 20 minutos para el divertimento de una horda de miserables.

En fin, asistimos también al final de una generación de "intelectuales" que capean sus 50 y 60 años farfullando un discurso que apenas ha evolucionado en treinta años, fruto de su estancamiento en el oasis bonvivant con el que las sucesivas administraciones han querido convertir la "cultura". Si, porque estoy seguro de que los libros de Sánchez-Dragó o Javier Marías en ningún caso alcanzarán jamás la categoría de "obras maestras de la literatura universal". Muy probablemente dentro de 25 años no se acuerde de ellos ni su padre.

Josu Sein dijo...

No hay diferencia ninguna entre racismo, sexismo o especismo. Se están quedadndo sin argumentos, afortunadamente. Tiempo al tiempo.

Anónimo dijo...

No entiendo el argumento de que el toro de lidia no es una especie en sí misma. ¿Entonces qué animal es una especie en sí misma? ¿Y podemos prescindir de todos los animales que no son, según esa definición, una especie en sí misma? ¿Entonces no nos importaría que el toro como animal desapareciera??????????????

La Araña Peluda dijo...

¡Dios! Yo creo que leyendo esta última intervención, antes de pisar las islas Galápagos, Darwin se hubiera tirado al mar con una piedra al cuello.

En fin, si tienes tiempo y oportunidad léete el pdf de los gazapos del sr. Marias. Es mucho mejor que Cruz y Raya y Martes y 13 juntos. A este tío le publican "novelas" donde se hallan frases como "su larga cabellera consistía en unos largos cabellos", jajaja! Pedazo de escritor!!!!!!!!

Javier Marias, una estafa editorial

Josu Sein dijo...

Yo es que no había contestado porque en estos debates suelo acabar con acidez de estómago y no me merece la pena, pero es EVIDENTE que el toro de lidia no es una especie en sí misma, porque la ESPECIE es el toro, sin más... El toro de lidia sólo es el resultado de cruces y de una "preparación" para que se comporte como los antropocentristas creen que se tiene que comportar, y también es más que evidente que sin la tauromaquia no desaparecería, aunque de todas maneras yo a mis posibles descendientes les desearía más bien no nacer para no sufrir que nacer para estar destinados a servir de diversión mientras son torturados, pero es que si apartas a los toros de lidia de los humanos en un lugar donde nunca más los vuelvan a ver, verás cómo no desaparecen, porque tienen sus propias razones para vivir independientemente de los humanos. Volvemos al antropocentrismo...

Y sobre el "escritor" ése... Joder, y yo sin nada publicado... Mira que me gusta la figura del oxímoron, pero es que eso es de parvulario...

Josu Sein dijo...

Fijaos en argumentos como éste... Es que hacen gracia y todo...
¿Y si dios no quisiera que nos comiéramos entre nosotros, por qué nos hizo a los humanos también de carne? Digo yo, vamos...

Sarah Palin menospreciando a los vegetarianos

Anónimo dijo...

Hijo de famoso, aspirante a nada, un buen perfil de esta sociedad ávara, egoísta y prepotente. Esa vidilla que defiende para el toro se la podía dar él, con muerte incluida. Que piense un poco, y ya que puede elegir, a ver si elige la vida del toro.
Cuanto asqueroso y reprimido existe dios!

Anónimo dijo...

Referente a la "inteligencia superficial" de Sarah Palín podríamos aplicarle un dicho que decía hace muchos años un anciano amigo de mi abuelo, "que importa que no haya vacas habiendo leche condensada en la tienda", porque será que todos estos energúmenos asesinos de animales activos y pasivos tienen tanto en común, son codiciosos, egoistas, faltos de compasión tanto humana como no humana y con menos conocimiento que los power-rangers, en definitiva gentecilla-mala gente-gentuza, porque hay que ser muy depravado para disfrutar con la agonía de un ser vivo que sufre y siente, no le hagas a nadie lo que no quieras que te hagan a tí.
Ramón y Cajal: "Me enorgullezco de no haber figurado nunca, entre la clientela especial de las corridas de toros".
Francisco Umbral: "Doña Carmen Polo iba mucho y de mantilla. Ella sí soportaba muy bien la sangre. Era también una gran profesional. De la sangre".

Anónimo dijo...

Me gusta mucho la repuesta de Carles Marco, espero que se la haya hecho llegar al susodicho. Defender la tauromaquia para proteger la "especie" me parece tan bárbaro como prolongar la esclavitud para que no desaparezcan los negros...
Núria