MALTRATO ANIMAL: UN CRIMEN LEGAL



ESTA PÁGINA CONTIENE IMÁGENES MUY DURAS Y TEXTO QUE POR SU CRUDEZA, PUEDE RESULTAR DESAGRADABLE Y HERIR LA SENSIBILIDAD. TANTO LAS FOTOGRAFÍAS COMO LO QUE SE HA ESCRITO NO HACE MÁS QUE MOSTRAR UNA REALIDAD BRUTAL, PERO SI CONSIDERA QUE PUEDE VERSE AFECTADO AL CONTEMPLAR LO QUE AQUÍ SE EXPONE, NO SIGA ADELANTE.

Quien asume la tortura y el asesinato de otros seres como algo ajeno, es tan responsable como el torturador y el asesino.

"Los hombres son nazis para los animales y su vida es un eterno Treblinka". (Isaac Bashevis Singer- Premio Nóbel).

Después de que todo se haya dicho y hecho, quedará mucho más por hacer que por decir. (Jane Goodall)

Ante la injusticia la cobardía se viste de silencio. (Julio Ortega)



lunes, 7 de diciembre de 2009

Privatizando las ejecuciones de perros y gatos



















Imagínense que son Ustedes los propietarios de una empresa de recogida de residuos sólidos y que su ayuntamiento, les otorga la concesión para realizar esa labor en su localidad. Lo que en principio parece que sería un cometido de ámbito municipal pasa a manos privadas, con lo que el equipo de gobierno de turno se libra de un plumazo de la responsabilidad directa por una posible mala gestión, de realizar inversiones y de enfrentarse a conflictos laborales. Son las famosas privatizaciones que trae de la mano la aplicación del sistema capitalista, en las que por supuesto, el que se esté hablando de un servicio básico no provoca ampollas en determinadas conciencias.

Pero volvamos a esa licitación o adjudicación directa que han ganado. Pueden darse dos situaciones: que desde el Consistorio les paguen por cada contenedor que llenen con desperdicios o que les abonen periódicamente una cantidad fija por el trabajo. En cualquier caso, lo que es seguro es que se cuidarán muy mucho de no permitir que se acumule esa basura en su Ciudad so pena de perder el contrato con el Ayuntamiento. Y como por muchas y muy grandes que sean las naves de las que disponen para apilar el material recogido todo tiene un límite, buscarán un sistema para dejar espacio a nuevos residuos, bien sea quemando, triturando, enterrando o deshaciéndose de ellos con el protocolo que tengan establecido.

Bien, pues ahora, por favor, en vez de estar pensando en colchones viejos o en electrodomésticos inservibles, sustitúyanlos por perros y gatos. Sí, animales vivos de esos que vemos deambulando por tantos rincones y que son igual de habituales en el paisaje urbano o rural que los objetos que vamos desechando. ¿Cuál sería su criterio empresarial en lo que a evitar la acumulación de "material" en sus depósitos se refiere?, a buen seguro el mismo que si de chatarra se tratase, y más teniendo en cuenta que ese "material" requiere ser alimentado, necesita unas condiciones mínimamente dignas de "almacenaje" y también, atención médica para su "mantenimiento" en determinadas ocasiones. En definitiva, que el negocio es el negocio y en vez de fuego o trituradora sería el gas o la inyección, ambos métodos lentos y que no ahorran sufrimientos sobre todo si nos tiramos a las "ofertas", pero el podenco al que un cazador le dió una paliza y abandonó moribundo, acabará “ultimado” y enterrado como si fuese una tostadora destartalada.

No voy a criticar la estrategia comercial de este tipo de empresarios, por más que no comprenda cómo pueden tener estómago no para recoger a los animales abandonados, pero sí para maltratarlos durante unos pocos días y después ejecutarlos sin el menor remordimiento (si ya me cuesta denominarlo sacrificio no les cuento cómo me revuelve el eufemismo de "dormirlos", considero ese término un ejemplo de hipocresía y de cinismo repugnante, porque no es más que una ejecución y efectuada a una víctima que nada ha hecho para merecer tan espantosa suerte). A quien creo que le corresponde la responsabilidad última y por lo tanto el desprecio por un acto tan sucio y tan criminal, es a los políticos que quieren desembarazarse de un problema y lo hacen del modo más negligente y cruel posible.

Este sistema se está poniendo de moda y cada día son más las localidades que han pasado a manos privadas el asunto de recogida, atención y albergue de animales abandonados. La siguiente en la lista es la Comunidad Valenciana de salir adelante la propuesta de la Conselleria de Agricultura de la Generalitat. Y no piensen que van a tener escrúpulos a la hora de decidir qué empresa es la que prestará el servicio, no se lo van a conceder a protectoras porque éstas no están en condiciones de competir económicamente con sociedades privadas, les superan eso sí en humanidad, en dedicación y en respeto a los animales, pero esos valores no cuentan para las leyes de mercado. De hecho tenemos casos como el de un pueblo de A Coruña en el que lo viene haciendo una firma dedicada a exterminar ratas. ¿Qué les parece?, sin duda han de estar muy cualificados, profesional y éticamente, para gestionar el cuidado de perros y de gatos.

Si los ciudadanos pudiesen contemplar todo el horror que existe detrás de los muros de las perreras municipales o de aquellas gestionadas por empresas privadas la reacción social seguramente no se haría esperar: animales hacinados en espacios ridículos, sin protección ante el frío o la lluvia, que jamás salen a pasear, viviendo mezclados con sus heces, sin el menor criterio de separación por razas, tamaños o caracteres, lo que provoca frecuentes peleas, pasando hambre, carentes de atención veterinaria cundo están heridos o enfermos y por supuesto, sin que jamás reciban una caricia o una palabra amable.

Actualmente sólo circula esa información muy mutilada en ámbitos animalistas debido al secretismo que impera entre todos los implicados, así los responsables políticos se valen de dicha ignorancia colectiva planificada para seguir gestionando este asunto estableciendo como prioridad la eliminación del problema a los ojos de la gente, sabiendo que pocos se van a parar a pensar qué es lo que ha ocurrido con el perrito negro que ayer vieron merodeando por la puerta de su casa y que hoy ha desaparecido. Tenemos ejemplos parecidos en los que los retirados de la circulación eran animales humanos: en nuestro País lo hizo Jesús Gil en Marbella con aquellos que por menesterosos o "políticamente incorrectos" su presencia resultaba inconveniente; y hace bien poco ocurrió en China con motivo de los Juegos Olímpicos, donde misteriosamente desaparecieron todos los que afeaban el paisaje. ¿Para qué combatir la miseria pudiendo desterrar o esconder a los miserables?.

Una vez más, la ineptitud de los políticos se hace patente, pero en este caso la ejercitan plenamente conscientes y conocedores del sufrimiento que su ruin gestión provoca. Ellos saben que no están eliminando el problema, únicamente apartan de la circulación lo más rápido que pueden los síntomas de su pésima labor en una especie de carrera frenética y absurda, porque nada están haciendo por disminuir la proliferación de perros y de gatos vagabundos, no se ataca a las causas que originan esta población de animales buscando comida y cobijo y por lo tanto, el proceso seguirá en una especie de bucle absurdo y sangriento, porque se está tirando de escoba para barrer cuando lo razonable, lo justo, lo inteligente y lo digno, sería que el comportamiento de la gente y la incompetencia de la administración, no propiciasen la generación continua de unos "residuos" capaces de sentir miedo y dolor.

Repetir cuál tendría que ser la estrategia a seguir resulta doloroso porque no se entiende que haya que convencer a nadie de la necesidad de no matar para arreglar algo, y también se antoja ya estúpido porque sabemos que van a seguir permaneciendo impasibles. Ellos conocen muy bien las soluciones pero no hay interés ni voluntad en ponerlas en práctica. Les resulta más "barato" y "cómodo" llevar a cabo acciones inmediatas nada efectivas, que enfrentarse al asunto con una visión a largo plazo usando métodos que sí lo resolverían, tales como: ir acabando con la cría de perros y con su venta en tiendas, campañas de adopción con especial atención a los colegios, obligatoriedad del microchip y vigilancia de su cumplimiento, censos de perros y de gatos, actuaciones municipales de esterilización, endurecimiento de las penas por maltrato y abandono, prohibición de la caza con perro, un sistema de sanidad veterinaria gratuito para aquellos animales sin propietario o cuyos dueños no tuviesen recursos y por supuesto, ayudas a los albergues y protectoras en los que no se mate a los animales, para dotarlas de recursos adecuados y suficientes.

Los Ayuntamientos siempre se escudan en no tener medios ni dinero para emprender acciones similares, pero lo cierto es que a la larga el gasto es mucho mayor con la política inútil actual, y que de este modo jamás erradicarán el problema. Es intolerable y merece una repulsa generalizada dejar el destino de esos animales en manos de unos empresarios cuyo único objetivo, es que su negocio les resulte rentable y sea duradero, lo que por encima de cualquier explicación más o menos falsa que quieran darnos, y más allá de que intenten hacernos creer que esas perreras son hogares confortables para estas criaturas donde no les falta alimento, ni cuidados, ni cariño, ni condiciones adecuadas, realmente significa que serán tratados como desechos y por lo tanto eliminados lo antes posible, no atendiendo a su sufrimiento ni tampoco al derecho que en justicia les asiste a una vida digna, sino basándose en criterios de eficiencia empresarial, y eso se lo aseguro, no ahorra padecimientos a estos animales, sólo se los incrementa.

No quieran engañarnos señores políticos, la realidad es que en estos centros de exterminio el plazo legal para matar a perros y gatos es corto, muy corto, no suele ser superior a diez días; no se divulgan los animales allí encerrados para intentar encontrar adoptantes y si alguien por su cuenta va a buscar uno, todo son problemas y el horario de visitas muy reducido, además de no dejar ver las instalaciones sabedores de las pésimas condiciones en las que sobreviven. Si los miembros de alguna protectora pretenden atender a estas desdichadas criaturas, lavarlos, llevarles comida, jugar con ellos o darles simplemente un poco de amor, todo son trabas o directamente negativas, porque cuanto menos testigos ajenos al negocio, mucho mejor para evitar la difusión de las tropelías que allí se cometen. Esta historia se repite, desde Córdoba hasta Orense, desde Tarragona hasta Huelva, pasando por Albacete o por Madrid y ahora, si nadie lo evita, también en Valencia.

No se atreverán a dejarnos entrar libremente en esos lugares, a hacer fotografías, a acudir con periodistas, claro que no. Desprecian el principio de una gestión pública transparente, nos desprecian a los ciudadanos y sobre todo, desprecian a los animales, a esos hasta el punto de que lo que hacen con ellos es asesinarlos. Los matan porque están por las calles, cuando son Ustedes, señores elegidos para servir a la Sociedad y que cobran por ello, con su política necia, con su tolerancia ante ciertos actos de los hombres y con su inmensa avaricia y egoísmo, los culpables de la terrible situación de esos perros y gatos. Pero es más cómodo para Ustedes matarlos porque ellos no pueden quejarse ni rebelarse. Su política ante los animales abandonados es sencillamente inmunda y cruel y la intención de poner en manos de empresarios las barbaridades que con ellos están cometiendo, es conseguir que subsistan en un medio más precario todavía, que pierdan cualquier oportunidad de salvarse, y que mueran antes y lo hagan de un modo más lento. Están, en una palabra, privatizando un crimen y lo hacen, porque no les da la gana de emplear tiempo y recursos en reducir el número de animales abocados a ese final tan espantoso. Pero para corridas de toros y encierros sí que hay partidas en los presupuestos.

Allí donde han tomado la iniciativa de poner en práctica algunas de esas medidas el problema ha ido disminuyendo y ya no necesitan ejecutar a estas criaturas, pero claro, Ustedes no han alcanzado todavía ese grado de decencia y de efectividad en el desempeño de la función pública. Y los ciudadanos preferimos mirar hacia otro lado, pues a cualquiera con un mínimo de sensibilidad le repugna ver como un perro famélico, atemorizado, tembloroso y con las cicatrices físicas y psicológicas de una existencia marcada por los padecimientos, agoniza en soledad durante muchos minutos tras serle administrada una inyección para acabar con su vida, sin que se le haya otorgado la mínima oportunidad de encontrar un hogar donde dar y recibir cariño. Sin embargo, los criadores les siguen suministrando cachorros a los comercios donde nos los pondrán detrás de una vitrina para que nuestros hijos se conmuevan y se los compren, mientras miles de ellos, que acáso también comenzaron su vida como el “peluche adorable” adquirido en una tienda, son ejecutados en las perreras. Y aún se atreven a hablarnos de "nuestros fieles compañeros" y de "el mejor amigo del hombre". Damos asco señores, Ustedes por hacerlo y nosotros por consentirlo.












6 comentarios:

Carles Marco dijo...

Crudo, muy crudo, pero desgraciadamente muy real. En muchos ayuntamientos se sigue viendo el tema de los perros y gatos abandonados como un problema al que hay que dar solución de la manera más económica posible. No existe empatía, no existe comprensión, no existe compasión, no hay ganas de resolver de verdad el problema, demasiado esfuerzo, demasiada inversión. Los responsables municipales siguen siendo meros gestores, en muchos casos malos, del dinero público. Ningún código ético que los guíe. Solo la movilización social puede abrirles los ojos, solo el temor a la perdida de votos los puede movilizar. Triste, muy triste. Excelente escrito amigo Julio, es una verdadera lástima que estés tan cargado de razón.

MJ dijo...

¿Qué podemos hacer las personas corrientes si no es acogerlos nosotros mismos y darles otra oportunidad? ¿Qué mas podemos hacer en contra estra crueldad carente de sangre en las venas que ha sido establecida nada más y nada menos que por los mismos que gobiernan...? Sinceramente, vivimos un esperpento.

José Carlos dijo...

¡¡Joder, Julio!! me has dejado sin palabras. Ni una coma le quitaría a tu escrito.
Por cierto, la empresa desratizadora que citas y que se encarga también de exterminar los perros y gatos de un pueblo de La Coruña, te diré que, en realidad, actúa en 16 localidades de la provincia. Se llama Nogal SL y tiene sus instalaciones (por cierto ilegales) en Culleredo. Los ayuntamientos de A Pobra, Ribeira, Boiro y Rianxo, estaban entre ellos, aunque conseguimos hace unos 6 meses que dejasen de trabajar con tan "insigne empresa", si bien, como podrás suponer, no gracias a la buena disposición de sus dirigentes políticos.
Un abrazo compañero

Marga dijo...

Muy buen Articulo, se me han saltado las lagrimas mientras lo leia, comparto todo lo que dice al 100 x 100, con tu permiso lo pongo en mi blog, ojala lo lea mas de uno............

Anónimo dijo...

maldito putos hijos de la reverendisima puta madre que vengan aqui a intentarlo conmigo a ver si tiene muchas pelotas para hacerlo cabrones putos malparidos susu madres tienen pene y susu padres orinan sentados a la puta que los pario,los humanos ya no merecemos este mundo nisiquiera los dichosos derechos.

PD:a las personas educadas perdon por las groserias pero si nadie va a sacar la cara por los animales yo si ojala todos los animales muertos se vayan al cielo paz a los animales.

Anónimo dijo...

Estamos a años luz, de lo que significa la sensibilidad humana.
Hace menos de un mes, perdí a mi gata,de, casi, 20 años. Y no sabeis el amor que se ha llevado...
Enseñemos a nuestros hijos a respetar la vida de todos los seres. Creo, que no es tan dificil.