MALTRATO ANIMAL: UN CRIMEN LEGAL



ESTA PÁGINA CONTIENE IMÁGENES MUY DURAS Y TEXTO QUE POR SU CRUDEZA, PUEDE RESULTAR DESAGRADABLE Y HERIR LA SENSIBILIDAD. TANTO LAS FOTOGRAFÍAS COMO LO QUE SE HA ESCRITO NO HACE MÁS QUE MOSTRAR UNA REALIDAD BRUTAL, PERO SI CONSIDERA QUE PUEDE VERSE AFECTADO AL CONTEMPLAR LO QUE AQUÍ SE EXPONE, NO SIGA ADELANTE.

Quien asume la tortura y el asesinato de otros seres como algo ajeno, es tan responsable como el torturador y el asesino.

"Los hombres son nazis para los animales y su vida es un eterno Treblinka". (Isaac Bashevis Singer- Premio Nóbel).

Después de que todo se haya dicho y hecho, quedará mucho más por hacer que por decir. (Jane Goodall)

Ante la injusticia la cobardía se viste de silencio. (Julio Ortega)



lunes, 3 de agosto de 2009

CARTA A LOS TAURINOS


Pídeme respeto aficionado taurino, exígemelo una vez más que ya estoy acostumbrado a esa demanda en tu boca, tanto como a ver reflejada en tus ojos la agonía de un animal y a sentir cómo tu corazón, embriagado de placer, se acelera a medida que se va apagando el del toro. Y es que su muerte alienta tu vida, por difícil que resulte de aceptar, tu espíritu se alimenta de los cadáveres que siembra tu crueldad.

Me dices que si no me agrada lo que a ti tanto te apasiona, que me limite a no participar de ello, pero que en modo alguno se me ocurra criticar tu conducta o clamar por el fin de lo que a mí me aterra y a ti te fascina: que un animal sea torturado y asesinado por un hombre. Y lo hace porque tú disfrutas y pagas por ello.

Si yo me callo, taurino enojado, tú te sientes más a gusto; si no denuncio, tu sensación de impunidad es mayor; si me olvido de lo que haces, te libro de un incómodo problema. Es cierto, pero mi silencio, con ser tu bienestar, también constituye la seguridad de que miles de animales van a continuar sufriendo y muriendo por ti, para ti y gracias a ti. Y eso no me lo pidas, que tu ferocidad no es, no puede ser, la medida de los valores humanos. Representas la degradación y yo, como hombre, he de luchar contra eso y jamas otorgar con mi mutismo una conformidad que consolida la permanencia de tu depravación.


Si enmudecen los detractores de la tauromaquia, nada se interpone entre los taurinos y sus víctimas, lo que supone condenarlas al padecimiento extremo generación tras generación, la suyas y las nuestras, unas las de los verdugos, otras las de los ejecutados, en una representación sangrienta, vergonzosa y que tú, taurófilo molesto con mi intromisión, pretendes eterna. ¿Cómo encubrir tu impiedad callando ante ella?.

Tú no quieres respeto, de hecho desconoces el significado de este término y en todo caso, eres el primero en despreciar tal valor; tú lo que necesitas y me exiges es que sea cómplice de tu crimen. Acáso también quisieras que si paso junto a una mujer que está siendo violada en un portal, no me detenga y siga mi camino en señal de respeto al criminal.

Claro, forzar sexualmente es un delito y ensartar con el acero una vez tras otra a un toro es arte. Pues tal vez me lo hubieras reclamado igual en la Norteamérica esclavista si la víctima fuese un negro apaleado por su amo, ya que allí y entonces era legal hacerlo, como aquí y ahora lo es la tauromaquia.


No sé si para ti la dignidad de una acción queda determinada por su legalidad, pero desde luego que en mi caso, ni tu defensa de la tortura, ni tu absoluto desprecio por el sufrimiento de un ser vivo y ni tan siquiera la protección que la ley concede a tus miserables inclinaciones, van a lograr convencerme del silencio, y ya que insistes, tampoco de lo que tú llamas respeto, aunque yo prefiero denominarlo egoísmo y complicidad ante la vesanía humana. Qué degenerado está tu sentido de la justicia taurino, que te atreves a requerir tolerancia en nombre de la libertad mientras no te apiadas de aquel de cuya muerte eres partícipe.

No me pidas que recubra mi conciencia con el mismo callo que envuelve tu sensibilidad. No me basta con no mirar para olvidarme del dolor infinito de esos toros, ese que tú ignoras y que no te conmueve; ni para no saber de su tremendo miedo, el mismo que tú les provocas. No me exijas, en fin, que sea como tú, llamando arte a la crueldad, honor a la ruindad, valentía a la cobardía y cultura al sadismo. Ni tampoco confundas el respeto con la aquiescencia ante el crimen que apeteces.

Cuando tú respetes a los animales, yo dejaré de inmiscuirme en lo que haces. Mientras tanto, me tendrás enfrente. No lo dudes. Sé que te resulto muy molesto y la verdad, esa es una de mis pretensiones: entorpecer en lo posible tu repugnante forma de entretenerte. Porque entre tu “diversión” y mi rechazo, no olvides que hay un ser vivo al que no le has dicho como a mí: “Si no te gusta morir en la plaza no te quedes en ella, vete”. Él no puede escoger, ¿verdad?, pues mientras el toro no tenga la oportunidad de hacerlo, tú tampoco gozarás de la libertad de matarlo sin que yo, y millones como yo, tratemos de evitarlo.

8 comentarios:

Mª Mercè dijo...

Sólo puedo decir una palabra: GENIAL!!

Quizás lo consigamos algún día!

Un abrazo!!

Carles Marco dijo...

Efectivamente eres molesto. Con lo "a gustito" que estan ellos con su fiesta sádica, tienes que venir tú a incomodarlos, a hacerles pensar que no todo el mundo piensa como ellos. Saben que lo que fomentan con su presencia en las plazas produce sufrimiento al toro. En el fondo de su conciencia algo les dice que eso no está bien. Sin embargo siguen acudiendo a las plazas. A unos les puede no sé que extraño placer, a otros les puede el dinero.

Estoy convencido que se conseguirá. Tal vez lo vean mis hijos o mis nietos, pero es evidente que la llama del cambio y la abolición hace ya tiempo que ha prendido con fuerza.

Un gran escrito amigo Julio.

Salud !!

Anónimo dijo...

Como dice José Carlos Arévalo, director del semanario 6 toros 6, “el mundo sigue siendo un asunto de múltiples especies que se depredan entre sí… para sobrevivir”. “La ecología, ciencia en ciernes, trata entre otras cosas de establecer un orden armónico entre cazadores y cazados que preserve la vida de todos ellos”.
“El toro bravo es un caso aparte en la relación del hombre con el animal”. Al no ser un animal doméstico no formó parte de la industrialización ganadera, ni se estabuló por no tener gran aportación cárnica. Éste desapareció de todas partes menos de España, porque al menos servía para ser toreado.
Su extraordinaria aventura genética le convirtió de agresivo en bravo. Se le condujo a dehesas, se diferenció mediante la tienta, se le dividió entre vacas de vientre y sementales, se separaron a los machos por edades, mediante el toreo su depredación estableció el equilibrio demográfico y económico que garantiza su conservación y su hábitat.
Esta evidencia es la que niegan los abolicionistas de las corridas de toros. Si triunfaran sus tesis se extinguiría el toro bravo, único animal en el mundo censado y controlado genéticamente desde el siglo XVIII, dividido en linajes, ganaderías y encastes: EL MAYOR PATRIMONIO GENÉTICO Y CULTURAL DE TODO EL REINO ANIMAL.
El exterminio lo practicarían los antitaurinos. Como usted.

Carles Marco dijo...

Amigo anónimo. Como dijo Gandhi, político y pensador Indio, un país y una civilización se pueden juzgar por la forma en que tratan a sus animales. Y créame, en este país salimos muy mal parados en ese juicio.

No quiero restar importancia a las palabras de José Carlos Arévalo, que seguramente hasta debe haber gente que lo conoce, pero es que el tema de las corridas de toros no es un tema de depredación, ni mucho menos de supervivencia.

Es posible que de no existir las corridas, el toro de lidia llegase a extinguirse, sin embargo me parece una canallada que el mantenimiento de una especie dependa única y exclusivamente de que esta pueda seguir siendo torturada en público, para regocijo de unos cuantos y enriquecimiento de unos pocos.

Los abolicionistas no negamos ninguna evidencia, solo pedimos para el toro el mismo respeto que la mayoria de leyes ya dan al resto de animales. Y es que, señor anónimo, solo el toro puede ser torturado, dañado física y mentalmente, y sacrificado en público para divertimento de este último.

Yo creo que es el propio reino animal el verdadero patrimonio genético y cultural, pero sobre todo es un patrimonio natural que debemos respetar. El toro de lidia es una aberración genética propiciada por el hombre para su disfrute. ¿Alguien le ha preguntado al toro de lidia si prefiere la extinción o seguir existiendo para ser torturado en público a los 3 o 4 años de edad?

Hable con propiedad. Nosotros no propiciaremos ningun exterminio, como mucho una extinción natural. El verdadero exterminio implica matar a los miembros de una especie, y de eso, créame, ustedes los aficionados a la tauromaquia saben mucho más que nosotros.

La Araña Peluda dijo...

Bueno. Según las opiniones que dejan los taurinos en mi blog, si así se pueden llamar, los sádicos somos los antitaurinos porque somos los únicos que ven sangre, tortura y muerte en una fiesta donde imperan la "belleza" y "la esencia misma del arte". Ellos, en ningún caso, van a ver sufrir al animal (En resumen: si sufre o no es algo secundario)

Yo no sé ya si llamarlo cinismo, estupidez o ceguera. El caso es que las críticas les molestan bastante, y la ILP todavía les molesta más.

salu2!

Anónimo dijo...

Un gran escrito si señor, casi se me caen las laágrimas y todo.. jajaja

Va ahora en serio. A nosotros no nos molesta que se hagan críticas, lo que nos molesta es que se nos insulte. Al toro se le tortura en una corrida, eso es un hecho. Hasta ahí de acuerdo: pero también es parte de la cultura española, y eso tampoco se puede negar.

PSD: No soy el mismo anónimo del de antes. Pero me gsutaría felicitar al señor Carles Marco por su gran respeto a todas las opiniones. Un saludo

Fin Maltrato Animal dijo...

Caballero Anónimo, yo comprendo que a algunos les puedan ofender o molestar (reacciones necesarias para que un insulto se considere como tal), el que se les denomine "criminales legales", "miserables", "sádicos", "torturadores" o simplemente "brutos".

Yo le aseguro que dejaré de emplear el término "criminal" cuando no sigan matando animales por diversión o fomentando semejante acto, no usaré el de miserable, sinónimo de "perverso", en el momento en el que cese ese tormento planificado e institucionalizado hacia seres vivos, cuando dejen de disfrutar con el sufrimiento de un toro, no volveré a pronunciar la palabra "sádicos" para calificarlos, tampoco la de "torturadores" el día que un animal deje de padecer en sus manos, y ya no serán "brutos" cuando muestren la sensibilidad necesaria como para dolerse por la agonía de esas criaturas y comprendan que sus actos, son propios de individuos violentos y salvajes

Por cierto, que se me ocurre un "insulto" más ya que confiesa que los argumentos en contra del maltrato a los animales le provocan la carcajada: "cínico".

Otro saludo

Miguel dijo...

CLARO QUE ACABAREMOS CON ESTA BANDA DE SADICOS Y ASESINOS QUE SE LUCRAN CON LA AGONÍA DE LOS DEMAS. COMO UN ASESINO A SUELDO, QUE NO TIENE QUE AGACHARSE.